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Luna

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Luna

Mensaje por lupinvalle el Lun Jul 12, 2010 11:28 am

Día 1 de Mayo de 1851, Luna Nueva

¡Es la una de la madrugada! ¡Debería estar en mi casa, descansando para irme mañana a la fábrica! ¿Cómo te has podido dejar engañar por tus compañeros, Mark? ¡Y encima mira el cielo, totalmente oscuro! Tengo que llegar a mi casa, pero no hay ninguna luz que pueda servir de guía para mis ojos. Ni siquiera hoy la luna se atreve a salir.

Temeroso, comienzo a andar, pero ¿dónde va un chico de 19 años solo por la calle a estas horas? Tengo mucho frío, me siento mal. Camino... ¡Dios mío! ¿Dónde estoy? ¿Dónde me he metido? ¡Tengo mucho miedo! Tropiezo, caigo, lloro…, si hubiese salido antes de la taberna... Me levanto y corro sin rumbo.

¡Gracias a Dios! Estoy en mi casa. No sé cómo ha sido posible. Miraré la hora. ¡He llegado mucho antes que si hubiese seguido mi camino habitual! Mañana, antes de que oscurezca, intentaré descubrir cuál ha sido el que he seguido. Ahora lo único que quiero es dormir.

Día 2 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Son las diez, todavía no han apagado las luces, tengo mucho tiempo para indagar. Recuerdo que en la calle en la que caí de bruces había una bella casa, blanca su fachada, blanco su techado, pero ornamentado con bellas figuras humanas, que se reían de mi ridícula caída; intentaré orientarme a partir de esos datos.

Comienzo a caminar desde la taberna, pero, ¿Dónde voy?, ¿hacia la izquierda o hacia la derecha? Creo que a la izquierda…, seguiré ese camino…, si no, retrocederé.

Ya son las 12, mis pasos no me llevan hacia ningún sitio. ¡Y además otra vez vuelve a ser de noche! ¡Estúpido, soy un estúpido! ¡Otra vez esa gélida sensación! Recorre todos los rincones de mi alma, sin dejarme avanzar. ¡Tengo que moverme! ¡Piernas, reaccionad!

Callejeo de nuevo, ¡Qué sorpresa! ¡Otra vez la casa! El problema es que a pesar de haberla encontrado, he ido olvidando el camino. Volveré mañana.

Día 3 de Mayo de 1851, Luna Creciente

¡Si esta noche no la encuentro reconoceré mi derrota! ¡Maldita calle! ¿Por qué apareces y desapareces a tu gusto, perturbando mi razón?

Mientras camino, la desesperanza me llega al corazón, sé que todo será en vano. ¿Qué hago caminando en esa dirección? ¡Como siempre…, soy un idiota!

¡Oh, la he vuelto a encontrar! ¡Genial! ¡Ya sé cómo llegar! Pero… ¿Qué ocurre? ¿Qué es esa blanca luz que danza por la calle? ¡Ahora gira alrededor de mí! ¡Es hermosa! Roza suavemente mi piel, pero no siento nada. Parece que quiere expresar algo, pero no lo consigue. ¿Qué me quieres decir? ¿Qué eres? ¿Qué misterio ocultas? ¿Me lo contarás algún día?

Me siento en el bordillo de la acera a observarla, pero ella se acerca a mí, y se queda en frente, sin hacer nada.

Pasan las horas, pero yo no quiero moverme y parece que ella tampoco…, tengo sueño…

Miro la luna, mis ojos se cierran.

Día 4 de Mayo de 1851, Luna Creciente

¡Ah, me he quedado durmiendo en la calle! La gente me mira extrañada. ¡Hasta algunos me han dejado monedas en el suelo! ¡No soy ningún pobre, qué se han creído! Mi cerebro empieza a trabajar. ¿Dónde está la luz? No está, me siento decepcionado. ¡Prometo volver a verla esta noche!

¡Al fin salgo del trabajo! Tengo que volver a encontrarla. Espera… párate a pensar un momento. ¿Cómo va a ser la luz real?; me quedé durmiendo en esa calle, ¿No será que lo he soñado? Pero la experiencia fue tan real…, imposible, tiene que ser cierto.

¡Allí está! ¡Para mi sorpresa ha crecido! Parece que se alegra de verme. Me siento en el mismo sitio que ayer, y hacemos lo mismo.

Vuelvo a mirar la luna.

Día 5 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Otra vez vuelvo al mismo lugar, hoy brilla aún más. Me toca la cara, qué graciosa. ¿Será mi hada? ¿Será mi musa? ¿Qué eres en realidad, lucecita de mi vida?

Miro a la luz, miro a la luna.

Día 6 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Vuelvo junto a ella. Hoy voy a intentar hablarle, a ver cómo reacciona.
¡Hola!- Le digo- ¿Sabes? Hoy voy a ponerte nombre, lo he estado pensando toda la mañana y he decidido que te voy a llamar Luna. Me he estado fijando, y creces como ella, cada día un poco más.

No para de girar, parece alegrarse. Cosquilleo… ¿Puede ser…? Creo que me estoy enamorando de una luz, ¿puede ser esto posible? ¡Qué me aten si mi razón está enloqueciendo!

La luna crece…, ella lo hace también.

Día 7 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Vuelvo a estar a su lado y hay un cambio mayor. No sé exactamente qué es, pero sospecho que… ¿un vestido? Imposible…

Vuelvo a mirar al cielo y me pierdo en la luna.

Día 8 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Definitivamente…, es un vestido con mucho vuelo, blanco roto. Se asemeja a la vestimenta de una novia.

Miro al cielo, hoy está oculta por las nubes…

Día 9 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Hoy, sus cabellos se muestran ante mí… ¡Oh, bellos cabellos de oro! ¡Oh, bella musa de mis sueños! ¿Qué sorpresa me darás mañana?

Miro a la luna…, hermosa…

Día 10 de Mayo de 1851, Luna Creciente

¿Manos? ¿Pies?..., ¡se está acercando! Me toca como la primera vez que nos vimos, pero ahora siento algo… ¿Qué es?... frío, un céfiro frío. Me pone el bello de punta, pero me gusta. ¿Qué hace? ¡Me invita a bailar! Danzamos, danzamos el vals de los enamorados.

Miro a la luna, sólo ella nos observa.

Día 11 de Mayo de 1851, Luna Creciente

Hoy, sus pequeñas orejas y su nariz perfilada se muestran ante mí. Junta su nariz con mi nariz y… me da un beso esquimal... Frío. ¡No puedo más! Este amor hacia alguien sobrenatural me está matando. ¡Qué muerte más hermosa!

Hoy la luna me sonríe… ¿sabrá mi secreto?

Día 12 de Mayo de 1851, Luna Creciente

¡Boca! Ah, hermosa boca de mis suspiros… qué tristeza no poder besarla nunca.

La luna vuelve a sonreír; respondo a la sonrisa.

Día 13 de Mayo de 1851, Luna Creciente

¡Ojos! ¡Ojos garzos que me miran vivamente! Sin que pueda decir palabras, la entiendo con la mirada. ¡Me quiere! ¡La quiero!

Indiscreta luna, conocedora de secretos nocturnos…

Día 14 de Mayo de 1851, Luna Llena

Me estoy acercando a ella, sin saber bien que va a ocurrir. Ha perdido toda su luz…, parece que…
-Hola- Me dice. No puedo evitar sorprenderme.
-Luna, ¿eres tú la que está hablando?
-Claro, tonto, quién va a ser si no.
Me quedo paralizado, no sé qué hacer; no sé qué decir.
-Has estado todas estas noches acompañándome, lo menos que te mereces es una explicación. Pues bien, soy una viajante de la luna. Viajo con su luz a través de todos los planetas del universo. Cada cierto tiempo, aparezco en un lugar hasta que llega la luna llena, como hoy. Nunca sé dónde voy a aparecer. Cuando lo hago nadie se atreve a acercarse a mí. Me tachan de fantasma, de espectro… Sólo tú has tenido el valor de acercarte, me gustaría recompensarte, pero sólo soy una pequeña viajante, no puedo hacer mucho.
-Creo que puedes hacer mucho por mí, me he enamorado de ti- ¿He dicho eso? Nunca he sido tan directo.
-¡Mark, yo te amo! ¡Cómo quería oír esas palabras!- ¡Me ama, sabía que nuestras miradas de ayer indicaron algo!
Acaricio su cara, está fría, pero es tacto de persona. Nos besamos, el mejor beso de mi vida. Sus labios no se pueden separar de los míos, no deseo que se acabe. Su pelo, qué suave, sin ningún enredo que interrumpa mi caricia. ¿Cómo puede ser una mujer tan perfecta?

No hemos cesado de besarnos en toda la noche. Ahora charlamos tanto de lo humano como de lo divino. ¡Oh, increíble inteligencia! Me está descubriendo secretos de nuestro mundo que nunca nadie pudiera imaginar. ¡Es perfecta!
Hablamos de nuestros sueños, nuestras ilusiones… Ella es muy humilde, lo único que quiere es estar estable en uno de los planetas a los que viaja; indiscutiblemente, prefiere la Tierra.
-Mañana volveré.
-¿Mañana?
-Claro, ahora te corresponde estar en la Tierra, ¿no?
-No sé si es lo correcto…
-Te lo juro, estaré aquí todos los días.
- Mark, creo que no me has entendido, mañana retroc…
Amanece, mira el cielo y me da el último beso, el más apasionado. Desaparece… No ha terminado de hablar…, qué habrá querido decir…

Hoy, no he intentado buscar a la luna en el cielo, la luna ha estado junto a mí.

Día 15 de Mayo de 1851, Luna Menguante

¡Voy a verla otra vez! Estoy demasiado nervioso, ¡mi amada!, ¿de qué hablaremos hoy? ¿Qué sorpresa me traerás?
Está allí, me ha dado un vuelco el corazón ¡Luna, estoy aquí! No dice nada.
¡Contesta! ¿Por qué no contesta?, no será que… Luna no puede decir nada. Acabo de comprender su frase “mañana retrocederé”. Me fijo en ella, vuelve a tener la luz espectral. Maldigo a la luna, hoy es menguante. Los dos lloramos, intentamos besarnos, acariciarnos. Frío... A pesar de todo, mañana volveré…, no la abandonaré hasta que desaparezca.

Día 16 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Han desaparecido sus ojos, esos ojos que me miraron con tanto amor.

Día 17 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Ha desaparecido sus labios, esos labios que me besaron apasionadamente esa noche.

Día 18 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Han desaparecido sus bellos cabellos, esos cabellos que tanto acaricié esa noche.

Día 19 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Su rostro se ha convertido en una sombra. ¡A pesar de todo sigue siendo bella!
Luna, oh Luna. ¿Por qué la Tierra no paró de girar el día 14? Hubieses estado aquí, eterna… Luna…

Día 20 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Han desaparecido sus brazos y piernas, esos brazos y esas piernas que se entrelazaron conmigo esa noche.

Día 21 de Mayo de 1851, Luna Menguante

¡Ha desaparecido su vestido! Ese hermoso vestido con el que soñé que se casaba, por supuesto, conmigo.

Día 22 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Han desaparecido sus formas de mujer, empieza a convertirse en una luz deforme. ¡Oh, Luna! ¡No me abandones!

Día 23 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Hoy es la pequeña esfera de luz que conocí al principio. La miro…, me giro, pero ella viene tras de mí.
-Creo que va a ser más duro que sigamos viéndonos. ¡Mañana no vendré!- Le digo, mientras que se para en seco. Lo comprende, pero le he hecho daño. A pesar de todo, ninguno se atreve a dar marcha atrás. Esta será la última noche que la vea.

Día 24 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Son las 11 de la noche… ¡Hoy no iré! ¡No puedo seguir así!... ¡Tengo que olvidarla! Me quedaré dormido, para no caer en la tentación de salir corriendo.

¡La 1! He soñado con ella…, sus besos…

¡Las 3! Lo he vuelto a hacer…, sus caricias…, sus deseos…

¡Las 5! Ha vuelto a aparecer… ¿Cuándo te podré olvidar?

¡Las 6…! Está amaneciendo… ¡Tengo que ir corriendo a verla! ¡Cobarde! Es la luz de tu vida. ¡Da igual la forma que tenga! ¡Es tu amor!
Tengo que llegar a tiempo…, el sol se va a poner…

Llegué… ¿pero qué ocurre? Acaba de desaparecer. Me siento frustrado…, las lágrimas brotan de mis ojos… Dentro de mí, solo encuentro vacío. ¿Qué he hecho?

Día 25 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Estoy aquí desde las 10, La calle está silenciosa y vacía… no hay nada…

Día 26 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Nada…

Día 27 de Mayo de 1851, Luna Menguante

Nada…

Día 28 de Mayo de 1851, Luna Nueva

Voy, sin esperanza alguna. No está…, ninguna luz brilla… oscuridad…, sólo hay oscuridad, reflejo de mi corazón. Te busco, miro por todo los rincones…, y sigo sin encontrar nada. Tiemblo, tiemblo de rabia… ¿Por qué ha tenido que terminar así? ¿Por qué, ni siquiera, pude despedirme? ¿Por qué no acudiría a nuestra última cita? ¡Oh, maldito amor correspondido, del que sólo quedará el recuerdo! ¡Al menos dame una señal de que volverás! ¡Cualquiera!
Caigo de bruces al suelo, daño mis rodillas, pero no me importa…, no puedo pensar nada más que en ella. ¿Dónde estás ahora? ¿Estás a mi lado, pero no te puedo ver? Grito, grito de rabia… nadie contesta. Todo se queda en silencio, incluso yo, que no tengo más fuerzas. ¡Todo acabó!

Me siento en mitad del adoquinado, tiro piedras a la luna…, no llegan…, ojalá lo hicieran.

Día 21 de Agosto de 1882, Luna Creciente

Camino hacia la misma calle, donde la vi la última vez…, no he dejado de hacerlo en estos treinta y un años, ninguna noche he eludido lo que considero un deber. Ahora tengo 50 años, casi en el límite de la vida y la muerte… Ni siquiera sé si me podrá reconocer… si es que algún día me ve.
No me he casado, esperando que un día ella lo haga conmigo; le he sido fiel durante estos años, ni siquiera he tenido novia, sólo ella es la novia de mis sueños. Ahora, en mi vejez, empiezo a pensar que ha sido una pérdida de tiempo. A pesar de todo, siempre hay algo, una mínima parte de mí, que me dice que he hecho lo correcto, ¡pero es tan pequeña!
Cada noche, tengo la esperanza de verla…, nunca está. Parece que esta historia no tendrá un final feliz.

Me estoy acercando, los nervios me invaden, al igual que lo han hecho durante estos treinta y un años… ¡No estará! ¡No estará! Pero…, fíjate bien Mark… ¿Qué es eso que brilla con tanta intensidad?..., ¿no será…? ¡Luna!

Después de tanto tiempo…, tengo el valor de levantar la vista al cielo. Miro a la luna…, bella luna creciente.
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