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Fugaz - Fic sobre el mundo de Harry Potter

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Fugaz - Fic sobre el mundo de Harry Potter

Mensaje por Payne el Mar Jul 13, 2010 3:40 pm

A los que invité del foro de HP, ya sabrán de este fic. Creo que es el que más me gusta, de todos los que he hecho.
Tengo unos personajes conocidos, bueno jaja unos miembros de acá soy algunos de mis personajes.
Frank Muller, es el tontuelo de Nuwi y bueno, luego verán su otra identidad jajaja
(tan servicial mi Nuwi 1313)
Kim es Lily
Valle, es ella ^^
Jane, pues no es mi prima, la creé basada en mi persona ^^ O séa, soy yo Jane Wink
Y léanlo y anímense a subir algo ustedes o los embrujo burla burla Cool Cool



Fugaz

Hay ciertos instantes en la vida en que tienes sólo tres opciones:
1_ Te enfrentas a lo que temes
2_ Te escondes hasta que el peligro pase
3_ Te echas a llorar y luego, en silencio, esperas a que la muerte venga a por ti
Esa noche, jamás esperé estar en la última opción.
Parecía que todo en la vida, en especial en la mía, era una jodida ironía. Pero no, esa era la “bendición” de mi familia. Si mezclas la sangre aventurera, el desdén hacia las normas y el sentido del humor por millón, las consecuencias te vienen bailando desnudas.
Respiré hondo… la sangre ya brotaba a montones, parecía una pintura de Pollock, al menos, ya no sentía dolor.
Maldito, ¡Cuando le pusiera las manos encima!... “Hey, espera, estarás muerta”… Me puse a reír. Al menos, ese jodido animal no me había quitado el sentido del humor.
Sentí pasos o más bien, algo se deslizaba hacia mí…”No, un maldito dementor viene a arruinarme la muerte”, pensé en tono teatral.
Vi una luz naranja…Lo que me faltaba, estaba alucinando con papá…sonreí tristemente…
-Vamos, que la muerte es sólo la siguiente aventura- Dijo una voz mucho más joven. Lo miré por una fracción de segundos y entendí- Si, soy yo-Sonrió con dulzura. Cómo se parecía a papá- Jane, vamos, sonríe – Le di una sonrisa fugaz. Al menos, no estaría sola
-Papá te extraña – “El también”, supuse, por la forma en que me miró- Hace mucho que no nos veíamos tío- dije con reproche- Cuéntame de esa vez que escaparon del colegio- Supliqué, con lo poco que me quedaba de voz
-El mundo…- Me miró- Mi mundo aun no necesita de ti- Acarició mi rostro. Por primera vez lloré. Luego reí, más por costumbre, que por nada.
-Pues, no se tú- dije sin fuerzas- Pero soy yo la que se está desangrando- Mi respiración se hizo más lenta-Afortunadamente, conservo mi hermosura- El rió
-Jane, mi hermano está en camino- Me miró con cariño- Le di un susto de muerte- Carcajeó- Hubieses visto su expresión- Escuché unos gritos venir desde el claro
-El chico bromista se convirtió en un ángel guardián- Murmuré irónica. Arqueó una ceja
-¿Angel?- Me mostró su sonrisa más traviesa- Nah, un diablo guardián- Cerró un ojo
-¡Jane!- Sentí la voz de papá. Mi tío se alejó, despidiéndose
-¡No me dejes!- intenté gritar, pero ya estaba perdiendo la conciencia, sólo un susurro ininteligible salió de mi
-Jamás, pequeña- Eso fue lo último que pude escuchar


…………………………………………………………………………………………………...............................

Doblé en dirección al bosque. Debía huir. Hace horas que intentaba evadir al fastidioso auror.
-Así se siente un mortífago- Me dije, medio en broma, medio en serio.
Esta era mi última prueba para convertir mi sueño de años en realidad. Pero ser seguida por el mismísimo Harry Potter, no era algo a lo que le pudieses llamar “Buena suerte”.
Miré el reloj de luna y me alegré. Diez minutos más y me convertiría en auror. Como metamorfomaga me sentía muy segura de aprobar con más que honores esta parte.
Sentí un ruido tras de mí y con rapidez, me desaparecí. Debía llegar al ministerio sin un solo rasguño. Esperaba que el hechizo que me agujereó ese maldito de Potter no fuese tomado como algo negativo.
Miré nuevamente el reloj. Había cumplido. Me alegré
-Una suerte ser del mismo bando- Tras de mí se encontraba Potter- Nada mal, jane- Me sonrió. Tomé ímpetu y salté alegremente a sus brazos
-¡Harry James Potter!- Una voz gritó. Me sobresalté. Era Hermione Granger- Bonita escena, Potter- Se miraron y luego rieron- Hola, jane- Añadió sonriendo
-Hola, Hermione-dije complacida- ¿Cómo estuvo el ministerio hoy?
-Algo complicado- Tomó aire-Esos idiotas- Habló con irritación- ¿Fue difícil la cosa, Harry?
-Algo- dijo serio- Nunca luches contra una metamorfomaga- rió- Menos si se trata de Jane
-Pero no me lo dejaste fácil, tío- dije picada- Eres difícil “Abuelo que sobrevivió”- Me miró pasmado. Hermione rió- ¿Vas a la madriguera, tía?
-Si- Se sonrojó, adivinando, tal vez, mi intención- Celebramos con Tío Ron nuestro aniversario…
-Si que será una noche especial, tía- Le di un codazo. Sacó su varita, enfurecida

-Jane Lenalee Weasley…
-Vamos, no seas severa, Hermione- Tío Harry rió por lo bajo- Sabes de quien es hija- Suspiró resignado- Jane es la viva imagen de George…
Los tres reímos
-Vamos tío- Lo arrastré hasta la entrada- Nos vemos luego, Hermione- Añadí apresurada

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-Bienvenida al Equipo- Dijo mi tío sonriendo
-¿Estás seguro, Harry?- Frank me miró. Bajé la vista, sonrojada- ¿Recuerdas el año pasado…?
-¡Cállate!- Salté furiosa- Fue sólo un contratiempo y…
-¿Un contratiempo?- Añadió riendo-Eso fue…
-¡Ya basta!- Gritó Scorpio- Todos tenemos trabajo que hacer- dijo pomposo, al puro estilo de mi tío Percy
-¿Cómo cazar a tu padre?- Preguntó el bocazas de Frank
-No, él tiene mejores cosas que hacer- Me cerró un ojo
Miré el reloj
-Tío, llegaremos tarde- Puso expresión de alerta- Tía Ginny y Tía Hermione no nos perdo…
-Si, si- dijo interrumpiéndome-Chicos, no discutan-Compuso una expresión de autoridad. Lo miramos y sonreímos- No destrocen la oficina
-¡Sí, señor!- dijeron al unísono. Me partí de la risa
-Nos vemos luego, Frankie- Me fui a su espalda y lo abracé hasta hacerlo sonrojar – Chao, S- Le di un golpe en el hombro- Cuídamelo- Al salir me sentí miserable…
Tío Harry me miró cauteloso. Con mi mejor sonrisa lo miré y luego me afirmé de su brazo, que gentilmente, me ofrecía.
Salimos del ministerio y nos desaparecimos rumbo a la madriguera



III


Vi a lo lejos la madriguera. Sentí nostalgia, recordando cada momento de mi niñez vivido ahí
Tío Harry tosió - Jane, ¿Tú…?
-Estoy bien tío- Lo corté. Me miró con algo que no pude descifrar, ¿Pena?-Lo decidí a consciencia…-Bajé la vista- El…
-Cuentas conmigo- Sonrió- Lo sabes- Se dio la vuelta y comenzó a andar. A medida que nos acercábamos las risas se hacían cada vez más fuertes. Inhalé hondo.
¿Por qué la tristeza se aparecía en un momento de felicidad como este? El tío tomó mi mano suavemente. Sentí algo de tristeza, pero sólo me limité a sonreír
Al abrir la puerta, todos gritaron. Ya sabían de mi triunfo, pero que vacío se sentía. Miré a Hermione con algo de rabia, pero luego recordé lo feliz que ella estaba, así que me contuve
-Suéltame, papá- Casi me asfixia con su abrazo. Me miró, fingiendo estar herido
-Que espinas las que me clavas, hija- Reí, naturalmente, lo que me extrañó. Ese era papá, el payaso genuino de carnaval
-Ven acá con tu madre, jane- Me abrazó. Sentí pánico. La tristeza no era bienvenida- Toma esto- Me entregó un pequeño paquete
-¿Otra broma de papá?- Musité, precavida
-Me ofendes, jane-Sonrió- Ábrelo…
Sólo por su mirada de súplica le hice caso. Abrí la cajita. Una pulsera con diminutos fénix cayó en mis manos
-Gracias- Mi voz sonó algo ronca, no quería emocionarme, no hoy- Hey, tío, ¿Viste mi regalo de aniversario?- Cambié de tema bruscamente. Mis padres me miraron con preocupación- Tío Ron me dedicó una mirada de víctima, que, en otra circunstancias, me habrían echo estallar en lágrimas de la risa
-¿Debo preocuparme?-Se rió nervioso- ¿Este de acá?- Tía Hermione me miró seria. Quise reír, pero no podía- Madre mía- Su rostro adquirió el tono ciruela- Tú…
-Vamos- Le cerré un ojo con descaro- Es sólo una…
-¡Jane!- Gritaron mis padres
-Pero si tía Hermione se ve tan bien- Ella se sonrojó- Tía, si esa foto tuya en bañador es tan…
-¿Qué sucede?- Tía Ginny apareció. Le echó una rápida mirada a la foto- ¡Guau, Hermione!- dijo riendo- Luces estupenda- Me miró riendo- Yo quiero una de Harry, jane- Lo besó y me miró luego con malicia. Tío Harry rió
-Vamos afuera- Llegó la abuela- ¡Ahora!- Todos obedecimos.
Aquello estaba muy elegante, tan al estilo de mi tía Hermione. La familia entera estaba reunida. Pero yo no me encontraba ahí presente. Me sentía tan vacía…tan…
Sin embargo, era mi decisión. Punto.
Me levanté con el pretexto de siempre. Salvo que, esta vez, no era por el exceso de hidromiel añejado. Apenas entraba a la casa y lo vi. Venía caminando. Sonriendo. Dios, esa maldita sonrisa, por la que rápidamente perdía el juicio. Quise huir.
-¿Sabes cuál es el momento oportuno para aparecer?- dijo irónico- Una fiesta- Evité mirarlo- Pero con esa cara que tienes, yo diría que es más como un funeral
-¿Y qué…?- Tomó mi rostro y me obligó a mirarlo- Yo…- “Piensa, jane, por un demonio”. Me dijo una voz maliciosa
-Si no me quieres, dímelo a la cara- Maldije- No vengas a enviarme una maldita lechuza. Yo…
-Jane, ¿Por qué…?- Tía Ginny apareció- Yo… mejor me voy- Se apresuró a regresar a la fiesta
-Sígueme, Mike- Evité tocarlo. Cerré la puerta del granero. Giré para mirarlo y estaba pegado a mí
-Dímelo, jane- Su voz sonó suave y dolida- Me lo debes- Nuevamente evité su mirada- Mírame, maldita sea- Añadió enojado. Lo miré.
-Sólo…yo- Empezó a jugar con su cabello. Sentí unos enormes deseos de golpearme contra la pared- No puedo pensar en querer a nadie- Su rostro se descompuso. “Ahora o nunca”, pensé- No soy para ti, yo…- Me tomó de la cintura fuertemente. Mis piernas, a mi pesar, temblaron y me dejé llevar como una chiquilla. Sus labios suaves rozaron los míos. Había tanto amor, tanta ternura y tanta fuerza puestos en ese beso, que, por un momento, el cielo y el infierno se unieron
-Tramposo- dije separándome un poco- No es justo
-Debo usar mis mejores armas -Su voz sonó cansada, quise abrazarlo y olvidar porque debía terminar con él- Te quiero como un loco- Lo miré fijamente- Como un maldito idiota
-Sabes que yo también…
-No juegues conmigo, jane- Se puso blanco- Puede que sea ese tarado que piensa esperarte toda la vida, pero…
-Queremos cosas tan distintas- Dolía, pero no lloré- Vamos por…
-Todos los caminos me llevan a ti- Suspiró- Si no lo entiendes…- Tomó aire- Te quiero- Volteó para marcharse- Siempre- Añadió dulcemente
-Y yo a ti- Vi como se alejaba. Caminaba tan lento, que me dio la impresión de que esperaba que corriera tras él. No lo hice
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-Señorita jane- Sentí una voz aguda-Despierte- Abrí los ojos. Mi elfo doméstico sonrió.
-Dios, nuwanda- Bostecé- ¿Qué hora es?- Miré hacia la izquierda. Me sentí desilusionada.
-Su desayuno- Me sonrió ampliamente- Cómalo- Insistió. Odiaba eso
-Gracias, nuwanda- Le sonreí, acariciando sus largas y puntiagudas orejas- Puedes ir a lo tuyo- Se inclinó y sonriendo, desapareció
El dolor de cabeza llegó. “Debiste perseguirlo”- dijo la vocecita maliciosa- “Eres inteligente, pero a ratos, hasta el elfo te supera”
-¡Cállate!- Lancé la almohada a la pared. “Un gesto idiota- añadió- Ya que eres bruja”
Tomé el desayuno, no quería ofender a mi elfo doméstico. Me fui al baño. Dejé que el agua cayera por mi cuerpo, hasta perder la conciencia. Olía a él, demonios. Sonó la puerta
-Debe ir al ministerio- Nuwanda habló- Dese prisa- Con fastidio cerré el agua. Me vestí
-Su almuerzo- Quise abrazarlo. Todo era culpa de tía Hermione
- Que tengas un buen día- Sonrió
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-Pero si es jane- Frank rió. Sentí deseos de lanzarle un sectumsempra- ¿Qué tal, compañera?
-Perfecto- Lo miré ceñuda- Hola, S- Scorpio sonrió. Tenía una montaña de papeles frente a él- Algunos trabajan, Frank- Se rió- Mi primer caso como auror- Leí la hoja. Debía perseguir a un ladrón de objetos tenebrosos
-Cuidado, jane- Frank se paró- No es que tú debas tener cuidado- Su expresión de malicia- Cuidado con el pobre que se cruce en tu camino- Dio media vuelta y salió
-Déjalo, J- Scorpio me miró. El también lo pensaba, pero era mi fiel amigo- Son primos, ya lo sabes- Si, demonios que si lo sabía
-Nos vemos, S- Tomé mi abrigo. Ese día decidí ser una anciana tenebrosa. Una verruga apareció en mi nariz, mientras mi pelo rojo fuego, era reemplazado por uno gris y sin brillo. Partí a la caza del ladronzuelo. Miré mi aspecto, si que era glamoroso ser un auror. Suspiré. Sacudí la cabeza pensando en Mike. A la salida del ministerio lo vi. Pasó por mi lado y me saludó
-¿Cómo…?- Rió con amargura e ironía
-Por tu expresión- Gritó – Cierra la boca, jane


IV

-¡Mátate!- Me di vuelta y vi a Frank- Te suponía inteligente, ¿Sabes?- Añadió con burla
-Te suponía más precavido- Levanté mi varita, que fue a dar luego al suelo. Estaba tan ebria que ya no me podía parar- ¡Deja de fastidiarme, Frank!- Intenté tomar mi varita del suelo, pero él ya la tenía en sus manos
-Sólo intento ayudarte- Me la entregó- ¿Sabías que Emma Smith anda más que cariñosa con Mike?- Eso me hizo recobrar parte de la sobriedad. ¡Maldito balde de agua fría!
-No es mi asunto- Deseé lanzar todas las mesas del cabeza de puerco y hacerlas desaparecer- No tengo ninguna…
-Sólo porque no quieres, tonta- Tomó mi vaso- No sigas bebiendo- Sacudió la cabeza- Si que eres extraña, Jane- Lo miré, cansada- Vas y “le dices” que no lo quieres, pero, ¿Qué demonios haces acá?
-Sólo espero a Neville- Añadí mintiendo- Yo…
-Mentirosa- Me sonrojé, maldiciendo- Esperabas verlo- Rió- Quita esa expresión del rostro- Se inclinó hacia mi- Pero él no está en Hogwarts dando clases- Bajé la vista, sin poder evitar delatar mis intenciones reales
-Yo no estoy…
-Maldición, mujer- Gritó irritado, separándose- Todo es tu culpa- Me miró con desprecio- El está así por ti…- Se sentó, frotándose el cabello- No se donde está… él…
-¿Cómo que no sabes donde está?- dije odiándome- Te burlas de mí- Esperé que eso fuera cierto, porque… Sacudí la cabeza, no debía pensar negativamente. “¡Soy una Weasley! ¡Hija de George y Angelina!”
-¿Burlándome?- Sonrió amargamente- No, no se donde… - Me levanté bruscamente- ¿A dónde vas?- Se paró y me siguió afuera- ¡Jane, detente!- Pude oírle gritar, antes de desaparecer.
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-¿Qué hice? Me repetí una y otra vez. Si, queríamos cosas distintas. El quería ataduras, yo ser libre como el viento. Mike quería hijos, yo no. Caminos distantes, por donde lo vieses. Eso creía. Pero, si estaba así por mi causa, yo no…
“Si que lo complicas todo”. Maldita voz, volvió a surgir. “Ve por él y no me fastidies lloriqueando”
-¡Cállate!- Mierda. Llevaba horas caminando por la montaña. Ni rastros de él. ¡Piensa, Jane! ¡Piensa!. Hice estallar una roca. No, no me echaría a llorar. Todo esto era debido a mi culpa, me lo merecía.
Yo y mi mierdosa terquedad. “Si te quisieras un poco más”- Susurró la maliciosa voz…
¡El valle de Godric!- Grité. En ese lugar nos conocimos. Me desaparecí.
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-¡Jane!- Alguien me llamó. Volteé esperanzada. Sólo era tío Harry- ¿A quién buscas?- dijo astuto. “No eres Hermione”, pensé divertida
-A nadie, tío- Mentí- ¡No me mires así!- Le dije- Todos saben que no eres bueno “Leyendo” mentes- Rió. Lo miré y le hice señas de despedida
-Jane, hoy vi a Neville- La esperanza regresó. Me sonrió- Sé que… la persona que buscas- Me cerró un ojo, deteniéndose- Está…
-¡Vamos, tío!- Grité irritada- ¡Escúpelo!- Se rió
-Shell Cottage- Susurró- Teddy lo…- Sonreí, lanzándole un beso al aire. Ese maldito de Teddy
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Olía a brisa fresca. Aspiré. Ese era mi segundo lugar favorito. Luego de la madriguera, claro.
Vi a Tía Fleur por la ventana. Lucía tan hermosa y radiante como siempre. Levantó la vista. Me sonrió, haciendo señas para que entrase
-Hola, Tía- Sonreí- Pasaba por aquí y…
-Vienes pog él - ¿Es que llevo un letrero con su nombre?- Fue a dag un paseo pog las gocas…- Suspiró soñadoramente
-¿Está Victoria?- Pregunté, intentando desviar su atención
-No, se fue con Teddy- Me miró fijamente- ¿Pog qué no estás con él?- Mon Dieu, si que sabía incomodarme- Se honesta
-No somos afines- El ambiente se tensó. Mis torpes palabras sólo dieron un eco vacio
-Lo quieges- dijo, zanjando el asunto- Ve pog él- añadió parándose- Te quedagás a cenag- Se fue a la cocina
Me dejó echa piedra.
Bajé hacia la playa. No se veía… ¿Es que se estaban burlando de mí?, pensé riendo nerviosamente. No lo encontraba. Fui borrando mis huellas de la arena por aburrimiento. Mi corazón dio un salto, justo al mismo tiempo que una ola decidía romper y mojar mis pies.
Estaba sentado sobre una roca, mirando hacia la profunda y hermosa lejanía
¡Que estúpida soy! Me acerqué lentamente, a paso sigiloso de auror.
Tenía los ojos cerrados. Me senté a su lado. Abrió sus ojos. Parecía a punto de romperse. No podía haber sido yo la idiota que lo hizo sufrir durante dos años. Por seguir un sueño. Reí. No sé porqué. Se levantó y empezó a subir por las rocas rápidamente. Eché a un lado mi dolor y mi orgullo. Lo seguí. Justo una ola vino de lleno hacia mí y me empapó completamente. Luego vi que él movía su varita. Otra ola me mojó. Pero no iba a ceder, aun si el mismísimo y jodido mar me tragaba.
“Tienes varita, Jane”- Me susurró esa estúpida voz- “No te ahogarás”, señaló burlona
No noté cuando una más grande llegó hacia mí. No tuve tiempo para nada. Me caí. La sangre comenzó a salir de mi mano. Así debía ser. Nada de magia. El dolor era algo primordial para llegar a él
Quise pararme, pero él ya se había hincado. Levanté la vista. Me miró con fiereza. Por unos instantes fue como mirarme en un espejo. Sin embargo, después de unos segundos comenzó a reír. Callé… odiaba eso. Estar de rodillas, empapada, herida y silenciosa… sumisa
-¿Es que no sabes usar la varita?- Preguntó riendo- Pensé que esto sería un combate a muerte- Sus ojos brillaron, llenos de burla
-No eres el único que lo ha pasado mal- Musité despacio- Te…
-¡No lo digas!- Su expresión se tornó gris- Sólo vienes porque ese bocazas de Frank te dijo…
-No es así- Lanzó una mirada de incredulidad- Si, Frank me habló- Maldijo- Te fui a buscar… - Pareció no entender- A Hogwarts…
-Oh, entiendo, en esta ocasión no podías mandarme simplemente la lechu…
-¡Cállate!- Me incliné y lo besé- Soy una tonta…
-Jane, eso ya lo sabemos- Me enseñó su maldita sonrisa- Eres pésima planificando-Añadió irritado
-No todos planean…- Me rodeó con sus brazos- Sólo cállate- Su voz suplicando
“Vencida en tu propio juego”, Esa estúpida voz
-Estás mojada- Bajamos hacia la playa- Deja que te abrigue- Tomó su varita. Me alejé- ¿Qué sucede?
-Te he extrañado tanto- Hablé rápidamente- Hace tiempo que yo no…
-¿No has estado con nadie?- dijo sonriendo. Lo miré furiosa, recordando a esa tonta de Emma. Frank y sus malditos comentarios
-No- Sacudí la cabeza- Desde que nos separamos- Rió
-¿Tú si?- Me miró con atención- He oído que esa tarada de Emma Smith…- Dejé de hablar. Se reía a carcajadas- ¡No me parece motivo de risa!- Exclamé a punto de patearle. “¿Cuándo entenderás que eres una bruja?”
Me senté en la arena. Se puso tras de mí y me abrazó
-No vamos por buen camino- dijo serio- Pero aun si es complicado- Mi corazón latió de prisa- Quiero seguirlo contigo.- Me volteé hacia él. Estaba tan hermoso como cuando lo conocí
-Sigo teniendo frío- Musité. Sus ojos brillaron. Nuestras miradas se encontraron, complementándose. Su olor suavemente impregnó mis sentidos, mi cuerpo. Sin darme cuenta, llegó la noche. Odio los sentimentalismos y él lo sabe. De regreso, nos fuimos caminando hacia Shell Cottage lentamente
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-¿Todo bien?- Tío Bill se rió. Estaba en la entrada, esperándonos- ¿Recobró la razón?- Dirigió su atención hacia Mike
-No del todo- Me sonrojé, avanzando enojada. Al pasar por su lado, el tío me Guiñó un ojo
-Es bueno veglos juntos- Tía Fleur. Le echó una rápida mirada pegajosa al tío. Sentí nauseas. “El romance y yo no nos llevamos bien”, pensé divertida- Siéntense- dijo impaciente
Tomé asiento al lado del tío. Siempre era cosa graciosa observarlos. Tía cortándole esa carne sangrante que tanto le gustaba, él mirándola con amor. Nunca lo entendería. Como soportaba esas costumbres lobunas. Pero él no era un hombre lobo, después de todo. Ese pensamiento debió ser un mal presagio.
Comí en silencio, mientras ellos hablaban. Mi tía sonreía ante cada comentario de él. Miré a Mike exasperada, esperando encontrar algo de comprensión. Su mirada amorosa me heló. Como si supiera mis sentimientos, se limitó a tomar mi mano. No la solté.



V

-Te quiero- Miré a Mike avergonzada- ¡Vamos!- dijo exasperado- No seas niña
Me aparté un poco de él
-Sabes que odio las demostraciones de…- Se inclinó y me besó largamente
-Estás no las odias- Volvió a besarme- Además- Me soltó y compuso una mirada helada- Como me tuviste dos años sin…- Entrecerró los ojos y luego rió
-Maldito, sólo me torturas- dije golpeándole el hombro. Luego irritada, bajé la vista. Otra mirada de esas y caería en coma diabético
-Di que me quieres- Alcé la vista- ¡Dilo!- “¿Quién es el niño ahora?”, pensé. Se hizo un largo silencio. Luego se levantó, sentándose en los pies de la cama. “Mi manera de hacer las cosas bien”. Recordé las palabras de la Abuela Weasley: “Sé la primera en pedir perdón, aun si no es tu culpa”. Reí. El 98% de las veces era mi jodida culpa. Me acerqué a su espalda y lo abracé. Inclinándome, susurré: “Te quiero”. Para mi gran sorpresa, el mundo no se vino abajo. Se dio la vuelta. Esa mirada de nuevo. Suspiré
“Nunca te sentirás digna de él, ¿no? Esa enferma voz. “Tengo razón, ¿Verdad?”
-Dilo mirándome a los ojos- Me sonrojé
-Yo…- ¿Por qué habría de ser tan difícil?- Te quiero- Se inclinó y me besó en la frente- ¿Tienes que ser tan pegajoso?- Pregunté riendo
-¿Tienes que ser tan cínica?- añadió burlón
-Soy auror- Arqueó las cejas irónico- No te burles-. “Sigue embarrándolo, Jane”. Me tapé con las cobijas- Eres exasperante, Micky
-Y tú, terca- Se acostó sobre mí. Mi corazón latiendo al compás del reloj- No vayas tras él- dijo después de un rato
-Es mi trabajo- Su mirada asustada- Sé lo que hago- musité suavemente. Me besó
-¿Qué puede ser mejor que estar juntos?- Reí
-Tú no abandonarías Hogwarts- Le dije con reproche
-Si, pero unos cuantos alumnos desordenados no me llevarán a la muerte- De nuevo su ironía- Ni Peeves- Se apartó, y contempló el techo. Esta vez, me acurruqué en su pecho
-Amo quien soy, lo sabes- Susurré- Te quiero a ti- Suspiró- Más que a cualquier estúpida cosa
-Ser auror es tu vida- Murmuró amargamente- Yo no…
-Ni lo pienses- Me alcé a mirarlo- Eres más importante que eso. Yo…
-Hace dos años no lo era- Levanté mi varita. Se rió, provocándome- Ni un hechizo nos puede devolver ese tiempo y el dolor, aun si existe
-¿Siempre será así?- Pregunté más para mí, que para él- Tú castigándome y yo arrepentida, sin poder defenderme, porque si que fue mi culpa- Nos miramos
-Sólo me preocupo por ti- Abrió sus brazos. Volví a acurrucarme en ellos- Dime que te cuidarás- Guardé silencio- Promételo
-Lo prometo- Luego de eso, me quedé en silencio y el sueño acabó por vencerme
…………………………………………………………………………………………………............................

-Pero, si que estás feliz, Jane- Gritó Frank al verme- ¿Cómo te fue anoche?- Me sonrojé, a mi pesar- ¿Tan bien la cosa?- Lo miré. El espíritu Weasley acabó por manifestarse y me reí
-Casi me agradas- Le guiñé un ojo. S y Tío Harry entraron- Hablando de milagros- Ambos me miraron exasperados
-Los tenemos, Harry- S serio- Los malditos están acorralados
-¡¡Au!!- El idiota de Frank aulló, imitando a un lobo- Esto está bueno-Me palmeó la espalda- Jane irá en la retaguardia…
-No, yo diseñé el plano- Miré a Tío Harry- En el trabajo no somos parientes- dije fríamente
-George me…
-Nunca empieces una frase con “George me hizo prometer”- Scorpio rió- ¿Es que no conoces a Jane?- Sonrió ampliamente- Irá corriendo tras el peligro, aun si no la invitan- Frank estalló en carcajadas
-¿Qué le viste a Mike?- Saltó, divertido- Jamás lo entenderé- Scorpio y él rieron. Yo, intenté concentrarme en el trabajo que nos esperaba
-Los hombres lobos sicóticos nos reúnen hoy- dije seriamente- No mi vida personal- Di media vuelta sin mirarlos siquiera
-¡Atención, niños!- Tío suspiró- Scorpio, Jane- Nos miró fijamente- Irán en la retaguardia- Lo miré con reproche- No tienes experiencia en esto, Jane- Habló en tono firme, cosa que me hizo desear patearle- Frank y yo iremos adelante
No debía memorizarme el plano, “Que yo misma hice”, me dije con rabia. Mi pelo era de un rojo furioso a estas alturas. No me sentía nerviosa. Amaba lo que hacía. De hecho, me encantaba el riesgo.
La sangre se me volvía más caliente a medida que avanzábamos. Por un momento, bastante loco, debo admitir, pensé que todo eso era maravilloso. La adrenalina y yo fluyendo de la mano. Pero, después de seguir el camino elegido, ya no hay vuelta atrás.
Seguimos el rastro de unas pisadas. Uno estaba en la entrada, el otro dentro, vigilando por la ventana. La casa abandonada era un buen escondite. Jamás pensé que habría de encontrarme luego tan arrepentida, tan sola.
Tío Harry hizo los honores, mientras con Scorpio nos fuimos a la parte trasera. Eso era, debíamos encargarnos de los acólitos no del hombre lobo alfa. Sentimos el estallido de unos hechizos, Frank y él ya estaban luchando. El que estaba dentro, como habíamos previsto, salió por atrás. Lo atacamos a la vez. Era muy alto y violento. El típico hombre lobo. La luna llena nos alumbraba distraídamente. Creo que estuvimos mucho rato luchando. Me arañó el brazo, pero S fue mucho más rápido.
-Atrapamos a este- Sonriendo, Scorpio se desapareció.
-¿Y Scorpio?- Preguntó Frank- No se supone que te deje sola- Sentí algo corriendo hacia nosotros, nos dimos vuelta, pero, para Frank, fue demasiado tarde.
De la nada, surgió un hombre lobo, derribándolo. El quedó inconsciente en el suelo. El hombre lobo traía los dientes ensangrentados y me miraba con furia y deseo
-Pero, si tenemos el postre- Otro apareció desde atrás- Mira, Van- Un ronco susurro- Nuestro postre se nos presenta en bandeja- Se relamió los labios- No, esta es mía- Añadió mirando al tal Van
-Ni en tus sueños Lobezno- Mi voz llena de sarcasmo- Quizás, luego tú seas mi cena- Me quedé echa piedra. En lugar de saltar sobre mí y atacarme sacó una varita- ¿Qué es esto?- Pregunté ofendida- Déjate de…
-¡Crucio!- Gritó. No sentí dolor, sólo salté hasta un árbol. “¿Qué era eso?”- ¡Crucio!- Esta vez, logré evitar el hechizo. No debía preguntarme el porqué, sólo debía actuar
-El lobo sabe usar una varita- Mi voz, no la reconocí- ¡Vamos! Actúa como un hombre lobo de verdad- Murmuré sin sentido
-En eso te equivocas- Mi rostro se desencajó. A pesar de la luna llena, ante mis ojos, él se transformó en un hombre- Soy un mago- Sonrió con maldad- ¡Cruci…!- Un hechizo llegó de no se donde
- Vete, si sabes lo que es bueno- El tío Harry saltó- ¡Vete, Jane!- Lo miré con cautela- ¡Hazlo!
El hombre lobo rió. Van empezó a correr hacia el bosque
-No exageres Potter- Se lo dijo a él, pero seguía mirándome- Y tú- Añadió roncamente- Luego sabrás de mí- Tío intentó lanzar un hechizo, pero él…quien fuera, desapareció
-¿Qué fue eso?- Harry mirándome- No sabía que un mago estuviese…
-No es un mago, Harry- Frank volvió en sí- Es un hombre lobo
-No, Frank- Añadí suavemente y algo perturbada- Es un animago


…………………………………………………………………………………………………...............................

VI

-¿Un animago hombre lobo?- Repitió Tío Bill por cuarta vez. Guardamos silencio. Esto no se veía desde… ¿Nunca?
-¿Dudas de mí cordura, Tío?- Pregunté. Estaba harta de sus cuestionamientos.- Lo vi- Reí enloquecida- Me lanzó un Crucio- Un estremecimiento me recorrió
-Sí, pero… - Sacudió la cabeza- No sé de nadie que, actualmente, haya llevado la transformación hasta ese punto
-No- Añadió Tío Harry, arrugando la frente- Es mejor irnos con cuidado- Mirándome- No seas imprudente, Jane- Lo miré perpleja
-¿Tener cuidado?- Me moví enloquecida- ¿Ser prudente?-Alcé la vista- Pues, a ti no te ha mirado un psicótico animago con deseo- Murmuré Irónica
-Eso te pasa por ser tan hermosa, hija- Papá rió. Todos lo miramos con atención, irritados- Vamos, no es tan grave- Dijo observándonos
-George- Tío Bill lo miró severamente- No es un juego- Papá me tomó de la mano e hizo señas para que me sentara. Cuando así lo hice se limitó a abrazarme. Quise llorar y esconderme en su pecho, como de niña
-Lo se- Habló despacio- Pero siempre contamos con Harry- Frank tosió- Y Frank, por supuesto
-Gracias, George- Habló, pomposo- Y ahora, si me permiten, debo marcharme- Me miró sonriendo- Debo sacarme el olor a fracaso y a vergüenza- Guiñó un ojo y salió
-Ve a dormir, Jane- Abuelo Weasley sonrió. “No soy una niña”, quise decirle, protestar, pero ni una sola vez había podido contradecirle. Me incliné y lo besé. Papá intentó abrazarme
-Me avergüenzas- Lo miré con desprecio- Como si pudiese dormir- Bostecé pasando por su lado
-Jane- Papá otra vez- Dámela- Maldije. Saqué de mi bolsillo una oreja extensible- La otra- Es un fastidio tener la personalidad de tu padre- Gracias…
Subí al cuarto antiguo de Tía Ginny. Todo se encontraba muy ordenado. Lo detesté. Moví las cosas con un movimiento flojo de mi varita. Fue extraño, pero, minutos después, me dormí profundamente

…………………………………………………………………………………………………..............................

Nuevamente, la incertidumbre regresó a mi pecho.
Al levantarme por la mañana los encontré a todos reunidos. Papá, mamá y la Abuela. En el momento en que aparecí dejaron de hablar y no tienes que ser muy inteligente para adivinar que están hablando de ti, ¿No?
Me senté, mientras la abuela iba a por unas tostadas. No tenía ganas de comer, ni ánimo. Siempre que todo parecía ir bien llegaba algo a arruinarlo, típico.
-¿A dónde vas?- Papá aprehensivo. Clásico- Le sonreí, procurando engañarle
-Descuida, sólo pasearé por ahí- Tomó su abrigo. Quería estar sola- No seas tan exagerado, Papá. Estaré a una muy corta distancia de ti
-Si sucede algo…
-Dios, ¿Para que crees que estuve siete años en Hogwarts?- Mamá me miró seria. Bajé la voz- Sé usar la varita y si sucede algo, te gritaré
Salí y caminé hacia el prado. Todo se veía muy radiante. Yo no era parte de ello. O, tal vez, simplemente, lo presentía. Ya no formaría un pasatiempo el admirar las cosas hermosas. Ya no.
Pensé en el Psicótico. Recordé su mirada hambrienta. Yo siempre fui caprichosa y obstinada. Su expresión me había dicho que me quería. Yo tenía claro que él no descansaría hasta encontrarme. Lo sabía. Necesitaba a Mike. Cubrirme con su suavidad. Me senté en la hierba. Unos gnomos salieron a mirar. Los vi acercarse. Creo que me quedé dormida al rato.

…………………………………………………………………………………………………............................

Una mano gentil acarició mi rostro. Me desperté. En un principio, creí que se trataba de un sueño. Mike me sonreía.
Mi corazón saltó incapaz de contenerse. Se acostó pegándose a mí. Aspiré su aroma. Lo abracé. Quizás, ese fue el instante exacto en que supe que ya nada volvería a ser igual. Debí disfrutar más el tiempo con él. Pero nada sacamos con lamentar lo que no hicimos, ¿no? O lo que dejamos de hacer
-Eres tan temeraria, niña- Suspiró- Me agradó estar contigo- Lo miré, sin entender. ¿Si era un sueño?
-¿De qué hablas?- Dije alarmada- No…- ¿Qué había en sus ojos? ¿Se estaba despidiendo?- ¿Qué sucede?- Mi voz se heló
-No me olvides- Su sonrisa gentil- Yo no lo haré…
-Jane, despierta- ¿La voz de papá?... ¿Qué demonios pasaba?...
Abrí los ojos. ¿Había sido un sueño? La alarma en su voz se me clavó como un cuchillo
-¿Mike?-Pregunté con un nudo en la garganta- ¿Le sucedió algo?
-¿Cómo lo sab…?
-Papá, dilo- Vi a mamá, el dolor creció en mi pecho. No podía respirar. Me levanté
-Lo tiene- Lo miré sin entender-El animago- No se cómo, pero me paré y fui corriendo a casa. Me encontré con Tío Harry, Frank y S. Scorpio me dio una hoja de pergamino. “Ven por él”, grité, “Si es que queda algo”. Arrugué la hoja y la lancé al fuego
-¿Dónde está?- Los tres evitaron mirarme- ¿Aun no lo saben?
-Cálmate- Frank pálido- Lo encontraremos

…………………………………………………………………………………………………..............................

Me moví de un lado a otro. Nos dividimos. Yo me fui con Scorpio. Un alivio, ya que es tan silencioso. De vez en cuando me observaba, pero dolía mirarlo. Tenía una expresión enorme de pena. Pero traté de pensar positivo. No podía ser que ese enfermo… Dios, cuando lo encontrase… Lancé un hechizo a la maldita pared, haciéndola estallar. S siguió avanzando sin decir nada.
-Dime que lo encontraré- Mi voz estrangulada- No quiero… No puedo…
Tomó mi mano y en un segundo, me encontraba sobre su hombro llorando. Luego, mi furia regresó y me separé de él
-Harry y nosotros te ayudaremos…
-No, no hables así- Maldije- No ahora… No con ese tono
-Lo siento, Jane- Bajó la vista. Me moví rápido- ¿Dónde irás?
-Separémonos, S- Dije aturdida- No puedo verte, no así- Antes de que pudiese hacer un gesto, me desaparecí

…………………………………………………………………………………………………................................

Estuve sobre Londres cerca de tres horas. Esperando algo que me permitiese encontrar un poco de esperanza. Anduve en los lugares más peligrosos de la ciudad. Nada.
Vi un movimiento extraño en el cielo. Un búho paró en una reja. Alzó la pata hacia mí. Tomé la nota y se fue volando.
“Siempre podemos cambiar”, el maldito, “Tú, por él”… Sentí un estallido. Levanté mi varita, preparada para atacar. Sólo eran Frank Y mi Tío
-¿Encontraron algo?- Frank asintió- Al norte. Un grupo de Hombres lobos están reunidos.- Me observó con prudencia. Escondí la hoja en mi bolsillo.- No irás esta vez
- Está bien- Ambos me miraron con incredulidad- No quiero… Golpeé un tacho de basura- Soy muy impulsiva y mi ánimo…
-Lo entendemos- Tío suspiró- Es mejor que vayas con George y Angelina- Asentí
No, no me podía quedar sin hacer nada. Me fui tras ellos y esperé a que se movilizaran.

























































Última edición por Payne el Mar Jul 13, 2010 3:48 pm, editado 2 veces

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Aunque te abrazara tan fuerte como si te fueras a romper, no lo sentirías
Los Ojos asustados miran hacia el cielo y gritan en nombre de Dios

Lo tuvo en sus brazos, y como un capricho pasajero imaginó que nunca, jamás le dejaría marchar.
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Re: Fugaz - Fic sobre el mundo de Harry Potter

Mensaje por Payne el Mar Jul 13, 2010 3:43 pm

Lo tuve que crear en dos partes, diablos ¬¬


VII

-¡Crucio!- Desperté. Llevaba horas inconsciente. El hombre lobo me miró. Lleno de odio. Sólo esperé a que la muerte viniese.

-¡Vamos!- dijo él- Grita- Volvió a lanzarme un hechizo- Suplica por tu vida
-Ni en tus sueños- Mi voz sonó despacio. Pero lo miré a los ojos. Decidido. Podía mutilar mi cuerpo, pero nunca mi espíritu
-Jane pronto llegará- Añadió relamiéndose los labios- Será una cena fabulosa- Rió- Y la dejaré ver mientras te mato

Quise maldecirlo, pero estaba atado. La cueva en que me encontraba era oscura. No veía nada. Mi sangre caía. Mi cuerpo de un momento a otro dejaría de responder. En el mejor de los casos, correría la misma suerte que los padres de Neville. Yo, prefería morir. Así Jane, podría continuar con su vida. Si vivía, sólo sería un obstáculo para su felicidad.
El hombre lobo se fue. Lloré. El único asomo de egoísmo que podía dar.

………………………………………………………………………………………………….............................

-Debemos movernos- Tío Harry se paseaba de un lado a otro. Tía Ginny lo miraba preocupada. Había tomado la capa de invisibilidad de mi tío, por lo que no sabían de mi presencia

-¿Cómo llegaremos hasta ellos?- Frank, quien estaba sentado, se llevó la mano al rostro, en señal de inquietud.- No creo que esté en el bosque, nos quieren despistar

-Lo sabemos- S se plantó en la pared- Debemos capturar a alguno- Oí esto. Me moví con cautela. Tía Ginny casi pasó por mi lado. Justo cuando se dio media vuelta, me fui hacia la cocina y abrí la puerta. No me quité la capa. Debía actuar con precaución. Traería al maldito de Van.

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-A esta hora ya debe estar muerto- Los demás rieron. Sentí deseos de matarlos a todos. Hacerlos estallar. Me acerqué sigilosamente
-¿Qué es ese ruido?- Van miró hacia todas partes. Me puse tras él. Saqué el cuchillo de plata. Lo tomé del cuello y lo jalé hacia mí
-Tú, vienes conmigo- En el momento en que se disponían a atacarme, oí el aullido de una hembra en la lejanía. Todos corrieron. No me detuve a pensar y lo aturdí. Me desaparecí hasta la casa de mi tío.
Abrí la puerta y todos se quedaron mirándome. S acudió al instante, mientras Frank hacía aparecer unas cuerdas para atarlo. Lo agradecí, ya que no tenía fuerzas para nada, más que pensar en encontrar a Mike.
-¿Te fuiste sola?- Tío Harry severo- Eres imprudente, piensa en…
-Al diablo con todo- dije enojada- Interrógalo y déjame en paz- Tía Ginny se acercó, acariciando mi espalda
- Tranquila- Su voz suave- Lo encontrará, Jane- Tragué, no lloraría, no esta vez- Puedes confiar en que lo hará
-Jane, vete- Lo miré incrédula- Lo interrogaremos nosotros- Saqué mi varita- Ginny, llévala donde George- Tía presionó mi brazo. Me solté
-Lo siento, Jane- S, ante mis ojos, levantó su varita. En un segundo me aturdió y no supe nada de mí

………………………………………………………………………………………………….............................

Desperté en mitad de la noche. Bajé despacio y oí a papá hablando. Saqué la capa de mi bolso. Era la única oportunidad que tenía de llegar hasta él. La única. Al menos, él podría ser feliz. A mí me importaba poco lo que me pasase. Sentía que aun no estaba todo perdido. No podía estar muerto. No.
-¿Sacaron algo del interrogatorio?- Abuelo preocupado. Como le quería.
-No sabemos nada aun- Tía Ginny tomó su taza de chocolate y se la llevó a los labios- Harry prometió hablarnos…
-Mi pobre Jane- Mi padre se sentó y mamá lo abrazó- Al menos, sabemos que no irá a exponerse a…
-No, ni hablar- Mi madre golpeó el hombro de papá- Esta vez no será tan imprudente
-Esperemos- dijo la abuela. Se dio vuelta. La chimenea comenzó a arder. Tío Harry apareció
-Sabemos donde está- Su voz se elevó- Según él, sigue vivo- “Sigue vivo”, respiré menos tensa
-¿Necesitas a más gente?- Papá… Sentí una ligera y súbita pizca de amor por él- Iré contigo
-Ve- Mamá lo instó- pero ten cuidado, George- Se abrazaron
-¿Dónde está?- Preguntó tía Ginny
- En la cueva- Se miraron a los ojos
-¿Donde Lord Voldemort…?
-Si, Ginny- Sus ojos alerta- No se cómo…
-No hay tiempo para pensar- dijo papá- Debemos ir por él
-Si- Tío Harry desapareció.
Papá tomó su abrigo y salió, al mismo tiempo que yo lo hacía. Esperé a que desapareciera. Yo, no podía esperar



VIII

Me dejaste solo. Lo hiciste y fue como si empezara a morir. Otra vez. ¿Qué es lo que me queda? Estoy cansado, herido, sin fuerzas. ¿Dónde estás, Jane? Me siento tan vacío. Si tan sólo estuvieras para sostenerme…

-Pronto morirás- El hombre lobo rió con maldad- Ya no tienes nada- Murmuró aumentando el tono de su risa, como un loco- Solo y abandonado- Tomó su varita- Levitacorpus!!- Mi cuerpo quedó suspendido en el aire. Volvería a torturarme
…………………………………………………………………………………………………............................

Llegué a la playa cercana a esa maldita cueva. No quise aparecerme directamente. Debía pensarlo mejor y no dejarme llevar por mis impulsos de hacer estallar al maldito con un hechizo. Saqué la capa del interior de mi bolso y me la puse. Dios, ¿Y si ya estaba muerto? “Y todo por tu culpa”, esta vez, decidí no silenciar a la voz.
¿Por qué me quería?... ¿Por qué? Mi corazón saltó y un ligero temblor vino a instalarse en mi ser. No me quedaba mucho tiempo.
A medida que avanzaba mis pulmones se iban llenando con el olor del salitre. Esperé por espacio de media hora, pero no lograba percibir ningún indicio de magia. Luego, no pude aguantar más. De todos modos, llevaba la capa del tío. Entré lentamente, desee gritar, hacer mierda todo el lugar… Lo estaba torturando. Súbitas lágrimas cayeron por mi rostro, sin poder contenerse más.
-Nunca te quiso- Su rostro estaba marcado por el dolor- Y luego te encerraré dentro y morirás lentamente… Solo- Lo apuntó con su varita- Es una lástima que los inferí ya no habiten…
Dejé de escuchar lo que él decía. Se veía tan frágil, tan roto, que desee morir. Yo debía estar en su lugar. Nadie más volvería a dañarlo. Me acerqué hasta él, despacio. Una suerte llevar esa capa, que él estuviese tan obsesionado con la tortura, que no sintiera mi presencia. Era una porquería tener que quedarme quieta, sin hacer nada
-Creo que iré a preparar el interior para ti, Micky- “Si, vete” Pensamos la voz y yo, con angustia- Quédate quieto- Le enseñó los dientes y deshizo el hechizo riendo- Creo que no irás a ningún lado- Dijo burlón
Aguanté la respiración y las ganas de ir tras él. La entrada al interior de la cueva se cerró. Mike Comenzó a sollozar, mi corazón se quebró y fue ahí cuando pensé que ya no volvería a funcionar
-Jane- Murmuró… ¿Por qué lo hacía? Me quité la capa. Lo tomé en mis brazos, meciéndolo. Abrió los ojos. Lloré- Al fin yo…
-Tranquilo- Musité- Te irás a salvo- Me miró con miedo- Jamás te volverá a herir… - Guardó silencio- Tú… Será el cambio adecuado
-No, tú no… - Su voz se perdió. No tenía fuerzas. Si no lo enviaba pronto, moriría. Sentí una explosión. El animago saltó. Me paré con la varita en alto
-No- Gruñó- No te lo llevarás- Saltó hacia mí. Lo inmovilicé
-Yo no iré a ninguna parte, lobezno- Miré a Mike- El si- Me dio una mirada asustada, que jamás olvidaré- Te quiero tanto- Lloré, no tuve opción. Nunca más lo vería. Lo amaba tanto y yo…- Sé feliz, Micky- Saqué el traslador que había preparado
-Jane, no- El animago rompió el hechizo. No lo pensé, sólo lo lancé a su mano, mientras veía su rostro terminar por romperse- No- El hombre lobo saltó sobre mí, marcándome, sellándome con la maldición. Fue rápido.
Sentí sus dientes clavándose en lo profundo de mi cuello, presionando cada vez más. No grité ni lloré. Todo se iría rápido. El dolor, la miseria. Moriría pronto. Al menos, eso esperaba. Se separó de mí
-Te presentaré ante todos- Me tomó y salimos de la cueva. Algo explotó-Potter, ya nos vamos- Vi el rostro de papá, el animago lanzó un hechizo escudo sobre nosotros, los hechizos revotaron. Papá gritó- Tranquilo, la cuidaré – Escuché como maldecía-Adiós, señores-Nos desaparecimos-Me desmayé

………………………………………………………………………………………………….............................

Ginny Potter sintió una sacudida en la puerta de la madriguera. Corrió hacia allá. Abrió la puerta y se quedó de piedra
-Papá, ven-Gritó fuera de sí- ¡Mike! ¿Cómo…?
-Jane… Jane- Arthur Weasley llegó y sin pensarlo, alzó al chico con su varita. Lo llevaron al sofá, recostándolo- No… ella- Se puso a llorar. Mientras los dos lo miraban sin poder hablar
Se sintieron pasos descender de la escalera. Angelina y sus hijos, Fred y Roxanne aparecieron. La madre se llevó la mano hacia el pecho, como si presintiera lo que sucedía-Jane fue por ti- Se dejó caer en una silla. Su hijo tomó su mano, mientras ella escondía el rostro en sus manos
-La tiene… la tiene… -Molly sollozó. Ginny la miró con el rostro endurecido
-Debemos llevarte a San Mungo-Miró el cuerpo del chico. Era una suerte que estuviese aun vivo-Ella luchará- dijo esperando tener razón y tratando de parecer convencida- No puede ser que…
Se sintió el estallido de la aparición. Harry y los demás entraron. George traía el rostro desencajado. Angelina gritó. El corrió a su lado. Sus hijos se tomaron de la mano
-La mordió- dijo S, sin dar crédito a sus palabras- No debió… - Miró a Mike con fiereza, mientras este bajaba la vista
-Frank- Habló Ginny severamente- Llevemos a Mike a San Mungo- Ellos la…- Calló, el miedo se reflejó en sus ojos
-Todos los aurors la están buscando- Harry miró a su esposa, intentando calmarla- Se están movilizando, cariño- Tomó su mano
S se dirigió a la puerta
-¿A dónde vas?- Preguntó Frank, arrugando la frente
-La buscaré. Kim jamás…- Lo miró, bajando la vista y luego salió, desapareciendo en la oscuridad
-Voy contigo, Frank- Ginny se levantó-Vamos, no debemos perder tiempo- Los dos tomaron a Mike y se lo llevaron. Dejando atrás una oleada de dolor y desesperanza

………………………………………………………………………………………………….............................

Desperté. Estábamos en un bosque. Una docena de hombres lobo rodeaban una hoguera
-Bienvenida, Jane- Uno de ellos gritó, los demás respirando expectantes- Tu nueva familia…
-¿Y tus modales, Marvolo?- Van salió del círculo. Estaba sucio y según noté, muy hambriento- Preséntanos a nuestra…
-¿Nuestra?- Saltó el animago, enseñando sus dientes- Nadie la tocará- Gritó con locura- Y ahora- Añadió- ¡Fuera de aquí!- Alzó la varita. Nadie protestó. Malditos cobardes

-Y tú…- Lo miré con asco- ¿Qué tienes contra mí? Quizás- Volvió a su forma de mago- Me prefieres así…
-Ni en tus sueños- Murmuré. La sangre caía por mi cuello- No eres hombre para mí… Me das asco- Me miró fijamente. Nuevamente regresó a su forma de hombre lobo. Saltó sobre mí, mordiéndome. No se cuanto tiempo estuvo así, ni me importa. Ya estaba marcada. Era una paria. Mi cuerpo, mi ser entero yacía en el suelo contaminado. Se levantó
- Es una lástima que deba irme, querida- dijo observándome- Luego vendrás a mí
-Nunca- dije sin fuerzas- Nunca…
-Lo harás-Asintió gruñendo- Me necesitarás
-No- La sangre salía sin parar
-Y yo te estaré esperando- Acarició mi rostro- Mandaré la señal y vendrás…
-No- Mi mente comenzó a abandonar mi cuerpo- Jamás
-Dentro de ti, sabes que si lo harás- Evité mirarlo. Cerré los ojos, esperando que todo fuese un mal sueño
-Nos vemos, Jane- Desapareció. Me hice un ovillo con mis piernas. Quería morir. Un estremecimiento llenó mi cuerpo. “Nunca”, repetí gritando. Sólo un eco me respondió

………………………………………………………………………………………………….............................

George Weasley se encontraba en su vieja habitación. La incertidumbre y el miedo se reflejaban en sus ojos. Vio una caja de pastillas vomitivas, tomó la foto de Fred. Sintió que ya no podría volver a reír nuevamente. Primero su gemelo y ahora su hija. Unas lágrimas salieron incontenibles.
-Prometiste que nunca llorarías- Dejó caer la fotografía de su gemelo, el que se encontraba contemplándolo a su lado
-¿Fred?- Este sonrió
-No estás frente a un espejo, ¿no?- Preguntó Fred, alzando una ceja- Me rompes el corazón, hermanito
-¿Qué haces…?
-Jane- George lo miró. Algo como la esperanza apareció- Sé donde está
-¿Ella…?
-Si- Fred sonrió tristemente- La convirtió- George redujo las cajas con un hechizo, maldiciendo- Deberías ir a por ella
-¿Dónde está?- Lo miró. Parecía haber envejecido 20 años esa noche
-En el bosque prohibido- Dijo suavemente- - Vé por Harry y los demás
-¿El bastardo…?
-No- Añadió- Se fue- Se miraron fijamente- Iré a cuidarla…
-¿Fred?- George le sonrió con pena- No es lo mismo…
-Dios, George- dijo su gemelo, exasperado- Te pareces a mamá- Se despidió y desapareció



IX


Tic –Tac… Tic-Tac… Mi corazón latió lentamente. En silencio contemplé las estrellas. La oscuridad cayó sobre mí, sin poder hacer nada por detenerla. Una voz alta y llena de pánico vibró en el bosque y abrí mis ojos asustada. ¿Quién me llamaba? ¿Jane?
“No papá. Ya no soy Jane. Ella murió. Tu hija murió”, quise decir, pero las palabras se perdieron en mi mente.
Las lágrimas cayeron por su rostro gentil. El también lo sabía. Me había perdido para siempre
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Angelina se movía de un lado a otro. Sus ojos iban hacia la ventana de vez en cuando. Algo se rompía dentro de ella. Pensó en Jane.
Desde niña fue tan parecida a George. Pero, curiosamente, se asemejaba más a Fred. Sobre todo, en el carácter. Había nacido sin miedo y ahora eso mismo la guiaba hacia un camino tan diferente, tan solitario y distante. La conocía y por esto mismo, sabía que su hija no querría ser una carga para ellos. Y Mike… otra vez volvería a sufrir
-Siempre me quisiste a mí- Levantó la vista y se encontró con el rostro de Fred. Sin querer, le sonrió- No puedes negarlo, ¿no?
-Fuiste sólo un dolor de cabeza, Freddie- dijo sin ánimo- Mi jane…ella
-Será para ti como si ella fuese otra vez a nacer- Suspiró- Sólo debes ser más paciente, esperarla- Angelina evitó mirarlo y se fue a la ventana. Estaba helada y sin defensa alguna
-Pero estar ahí no la ayudará, sólo la alejará más de mi lado
-No puedes esperar otra cosa, lo sabes- Se plantó frente a ella- Es fuerte
-Se parece a ti- Lo miró con dolor- Tan terca…tan…
-¿Hermosa?- Ella lo observó- Sólo ten paciencia y luego…
-No se si podré con ello- Lloró- ¿Estarás con ella?
-Siempre- La puerta se abrió y Fred desapareció. Ginny entró
-La tienen- Angelina se limpió las lágrimas con la manga de su capa- La encontraron en el bosque prohibido
- ¿Dónde está?- Musitó intentando sonar fuerte, pero sin muchos resultados
-En Hogwarts- Se miraron por unos segundos- La trasladan a San Mungo mañana- Sus ojos mostraron compasión. En un instante, Ginny se encontraba rodeándola con sus brazos
…………………………………………………………………………………………………............................

Fue extraño volver a Hogwarts así. Mi segundo hogar. Donde había sido tan feliz. Una ironía más que se añadiría al anecdotario de mi vida. Recordé a Mike. La segunda vez que le hablé, dentro del castillo, me encontraba en la enfermería.
Ese día me había batido a duelo con Peter Cobbs, ese idiota de Slytherin. Tenía la pierna herida y no paraba de sangrar. Así que, el joven profesor de defensa, vino a curarme. Tomó mi mano con gentileza y sentí escalofríos, algo que no tuvo nada que ver con mi herida. Cerré los ojos, mientras escuchaba salir de su boca un conjuro. El dolor era una buena excusa para mantenerme así, sin mirarlo. No quería que se enterase de mi súbito y recién descubierto sentimiento. Además, se rumoreaba que él era un buen legeremántico
-Puedes abrir los ojos- Me sonrojé, si que se vendría pesada la clase de defensa. Luego los abrí cobardemente. Mi dignidad mermó frente a mí- Lo que él hizo estuvo mal- ¿Es que nada se mantenía en secreto en el colegio? Maldije, algo divertida- Es una suerte que no lo hayas dañado demasiado
-¿Ya lo encontraron?- Cambié de tema. El rió- ¿Qué es tan divertido?- Entrecerré mis ojos fingiendo fastidio. “Jane, no coquetees con él”, me dije algo preocupada
-Si- Volvió a reír. Miré sus labios. Después, evadí su mirada- No está bien que lo diga, pero…- Llegó la enfermera. Se inclinó y murmuró bajito, haciendo que mi piel se erizara- Fue excelente- Me sonrojé intensamente. Por unos segundos, su mirada se mantuvo tan fija, que temí por mi cordura. Pareció algo turbado. Se fue de mi mente que me encontraba sentada en la camilla de la enfermería y bajé tan rápido, por los nervios, que pisé mal. Al tratar de afirmarme, tomé su mano. Nos miramos, luego balbuceé algo sin sentido y huí, dejándole contrariado. Me sentí tan Gryffindor en ese momento
Años después, sin embargo, todo era tan distinto, tan enfermo. Mi vida era un caos y yo, sólo una niña asustada. Cerré los ojos y una gentil mano acarició mi rostro
………………………………………………………………………………………………….............................

George contemplaba a su hija fijamente. No había podido dormir en toda la noche. Deseó mecerla en sus brazos, como cuando de niña tenía alguna pesadilla. Pero, presentía que, cualquier roce, cualquier intento de protegerla, sería rechazado y eso le dolería demasiado.
Miró la enfermería. La última vez que había estado en el castillo, fue cuando él y su gemelo, Fred, habían escapado de Hogwarts volando en sus escobas. No, había sido cuando su hermano ...Sonrió, pensando en el ayer.
Jane se movió, quejándose. El se inclinó y acarició su rostro. Lloró. Ella abrió sus ojos, repentinamente amarillos. Lo observó con miedo. Se sentó a su lado. Ella descansó su cabeza en el hombro de su padre.
-Me morí, papá- Murmuró. George se estremeció. Su peor temor se manifestaba de lleno frente a él. Jane no volvería a ser su niña. Ya nadie se la devolvería
…………………………………………………………………………………………………............................

Una chica morena corría rápidamente por los corredores de San Mungo. Se fue al mesón preguntando algo. Luego partió al ascensor. Al salir de él vio a un chico rubio sentado en el piso. Sonrió con tristeza. El amor que sentía se fue a un lado y lo reemplazó el pánico
-Scorpio- El rubio se levantó de prisa. Le dedicó una mirada triste y ella corrió a sus brazos, sin poder contenerse. Se mantuvieron uno sobre otro por un buen tiempo.
-Ya no es la misma, Kim- Sus ojos tristes. Ella lo miró profundamente- No quiere ver a nadie y Mike…
- No pude llegar antes- Suspiró, lamentándose. El ascensor nuevamente se abrió. Los Weasley aparecieron
-Hola, Kim- Saludó Roxanne. Esta sólo le sonrió. Fred la abrazó
-¿Qué tal el perfeccionamiento en Egipto?- Ella lo contempló. Sintió tanta pena, pero Scorpio le dio su mano
-Excelente, Fred- Trató de sonreír. Sus piernas temblaron- Quedo fija en San Mungo, desde hoy
-Jane no estará tan sola- Murmuró Roxie- Es una suerte tenerte, Kim- La puerta del cuarto se abrió. Angelina y George salieron con el semblante cansado.
-¿Cómo se encuentra?- El papá de Jane se detuvo frente a ella- ¿Tan mal?- Preguntó con la voz quebrada
-No es la misma- Dijo sin sentido- Quizás… deberías entrar…
-¿Y nosotros qué?- Fred subió la voz- También queremos…
-De momento, lo mejor será que yo la examine- Apareció en su voz el tono profesional que tanto pedía- Luego, podrán verla
Se soltó de la mano de Scorpio gentilmente y luego, ante las protestas de Fred y Roxanne entró.
………………………………………………………………………………………………….............................

Mike se encontraba mirando la pared. Llevaba dos semanas en San Mungo. Por la mañana le habían dado permiso para levantarse un rato. Fue a ver a Jane y lo único que consiguió fue un “vete” nada educado. De nuevo lo rechazaba. Otra vez se encontraba herido y eso ya era un asco.
Comparado con su cuerpo atacado por el Crucio, el dolor que sentía frente al desprecio de Jane lo hizo sentir más miserable de lo que jamás se había sentido y eso que había crecido huérfano. Sonrió con amargura
La puerta se abrió y Frank entró. Intentó cerrar los ojos y hacer que su primo creyese que dormía
-Vamos, sé que estás despierto- Dijo irritado
-No quiero compañía- Balbuceó sin fuerzas
-No te lo tomes personal, Mike- Levantó la vista, sin comprender- Jane no quiere ver a nadie
-Aun así yo…
-Se hombre- Le dijo irritado- No está pasando por un…
-No me importa como esté- Subió la voz- Da lo mismo si está herida, si será distinta con la luna llena… yo… - Calló repentinamente- Sabes que la quiero, pase lo que pase, lo hago
- Lo sé- Suspiró- Siempre fuiste tan extraño- Mike sonrió- Te gustan las complicaciones…
-Algo- Se quedó en silencio. Vio a su primo ir hacia la puerta- Gracias
-Para eso está la familia- Gritó antes de cerrar la puerta
………………………………………………………………………………………………….............................

Kim entró al cuarto. Jane se encontraba mirando la pared, pero sin ver. Se dio la vuelta al sentir ruido. Vio a su amiga mirarle y quiso desaparecer
-Lo sé- Murmuró ella- Lo sé
-No quiero… yo- Sus palabras perdieron sonido, valor
-No debes alejarlos- Ella la miró con reproche, Jane se limitó a observarle
-Mírame- Gritó- No soy lo que fui…
-No te ofendas- Añadió con burla- Pero eso se nota aun desde afuera- Ante su asombro rió
- Eso es lo que espero. Tú…
-No es divertido que te miren con lástima- Sacudió la cabeza- Pero, son tu familia, se preocupan por ti
-No quiero dañarlos, Kim- Susurró y su mirada se tornó ausente- Menos a Mike
-Ese siempre ha sido tu error, amiga- Jane la miró, sin poder contener un sollozo- Huyes de la única persona que te quiere y...
-Tengo tanto miedo…
-Al diablo el miedo- Elevó la voz- Tienes que verlo. A él y a tus hermanos- Jane sacudió la cabeza, negando- A tu familia
-No, necesito estar sola- Kim se sentó a su lado- Eres un fastidio, demonios
-Lo sé- Sonrió- Por eso te agrado
-Si- Bajó la vista- Dijo que lo buscaría- Añadió luego
-¿Quién?- La miró expectante
-El que me hizo esto- Le dio un escalofrío- Dijo que lo iba a necesitar
-No, no se acercará a ti- La abrazó fuertemente- Nadie lo dejará
-Sabes que cambiaré, Kim- Se apretó a su abrazo- Cada luna llena
-Eres metamorfomaga, recuérdalo – Se apartó de su lado- No creo que…
-Esto era lo que necesitaba- dijo repentinamente Jane- No quiero que…
-Tranquila- Le palmeó la espalda- No dejaré que te miren con pena- Rió y su amiga la miró, incrédula- Además, siempre me pareciste lobuna
-¡Kim!- Gritó encolerizada- Ahora, vete
-Claro, debes descansar- Se fue hacia la puerta- Ah y verás a Mike mañana- Añadió resuelta
Jane contempló la puerta. Golpearon. Con la mejor sonrisa fingida del siglo, hizo señas a sus hermanos y padres para que entraran.
“¿Y si pudiese llevar una vida normal?, pensó esperanzada
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X

“Estoy sola”, murmuró una chica de mirada triste, “Tan sola”, repitió con la voz quebrada. Se abrazó a sus piernas y esperó que el sueño la venciera, pero sólo se estaba engañando a sí misma. No podía huir de sus instintos, algo que su hermano, Van, le repetía muy a menudo. Quiso pararse, pero la fuerza ya no la acompañaba. Terminó por echarse en el suelo e implorar que la muerte se la llevase. Odiaba vivir así, rodeada de mugre, de violencia y de dolor. Pero nada que hiciera le podría devolver quien una vez había sido. La puerta se abrió y sintió frío. Ni siquiera levantó la vista, sabía que su hermano venía a seguir amargándole la existencia.
-Buenas noticias, Valle- dijo en un tono que casi denotaba alegría- Han convertido a una chica, ya no…
-¡No!- Gritó fuera de sí- ¡Malditos sean!- Se levantó y lo miró con odio
-Vamos, te vendrá bien la compañía….
-¿La compañía?- Repitió mostrando sus dientes- Eres un enfermo, Van… tú
-No debes ser quien no eres, hermanita- Valle se lanzó sobre su hermano, inmovilizándolo- Deja de tomar la poción matalobos… No eres normal- Dijo con maldad- Eres una…
-No, no lo soy- Enterró sus garras profundamente sobre la carne de Van- No puedes… No debes…
-Lo eres- La empujó, pero no logró zafarse- Debes poner mejor cara, Marvolo…
-¡Al diablo, Marvolo! - La sangré comenzó a salir del brazo de su hermano. Sintió un leve deseo de morderlo. Se paró, empujándolo, asqueada consigo misma- ¡Vete!- El la miró sonriendo
-No puedes seguir luchando, Hermanita- Se pasó la mano por la sangre y se la enseñó- Ven y muérdeme…- Ella saltó hacia él, pero en vez de hacer lo que decía, lo tomó del brazo y abriendo la puerta lo lanzó a la calle.
Cuando cerró la puerta fue hacia el caldero y bebió más de la poción.
-No soy como ustedes- Murmuró con locura- No…- Su voz se quebró y lloró, hasta que la luna se posó sobre ella
- No lo soy- Le dijo, mirándola.
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Fred Weasley entró a la habitación de su hermana. La vio durmiendo y sintió deseos de llorar. Ella abrió sus ojos amarillos y sonrió.
-Vamos, Freddie- dijo fingiéndose animada- No he muerto- Las palabras salieron y las sintió tan dolorosas
-No debes ser tan insensible, Jane- Se sentó a su lado, mirándola con dolor- Papá y Mamá…
-Lo sé- Desvió su mirada- Quizás, lo mejor para todos…
-Siempre fuiste su consentida- Habló sin resentimiento- Y también te he consentido, ¿no?
-Eres mi favorito- Intentó acariciarle el brazo, pero le dolió- No puedo dañarles…
-No debes decidir por nosotros, Hermanita- Sus ojos azules la taladraron- Siempre serás…
-Dios, eres tan sentimental- Lo miró, algo cohibida- He visto como me miran papá y mamá- Suspiró- Sé que luego de irse lloran…
-Y para ti, es insostenible, ¿no?- Le acarició el rostro- No debes alejarnos cuando más nos necesitas
-¿Y te has preguntado si, tal vez, no los necesito?- Vio la expresión dolida de su hermano y deseó morderse la lengua- No lo tomes a mal, pero… ya no soy humana, soy…
-Eres una maldita insensible, eso es lo que eres- Le dijo enojado- Y yo...
Repentinamente, Jane comenzó a llorar. Fred la miró con cautela. Luego la abrazó fuertemente y lloró impotente ante el dolor de ella.
-Me siento tan sola, tan perdida- Le dijo, cuando pudo contener el llanto- Tan sólo quiero alejarme de casa por un tiempo
-Siempre te alejas- Murmuró con reproche- Por esta vez, quédate con nosotros, Jane
-¿Podrías hacer que dejen de mirarme como un bicho raro?- Rió, él la observó, comenzando a enojarse- Ya es suficiente con saber que seré peluda cada luna llena, Fred- El sonrió
-Deja de bromear…
-Nunca…- El se levantó- ¿Ya te vas?- Preguntó…
Tocaron la puerta. Era Mike. Jane se tapó con las cobijas.
-Nos vemos, Jane- Dijo Fred, dándole una mirada de comprensión al chico que acababa de entrar
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-Eres toda una Gryffindor, Jane- Mike me habló en tono de burla. Algo típico. Cada vez que me quería alejar de él lo usaba.- Mírame, demonios- Odié su terquedad. Pero era él al que yo había elegido – Todo fue a causa…
-No, fue mi culpa- Me destapé rápidamente. El me observó tan fijamente, que sentí náuseas. Mis cicatrices. Las toqué, con visible dolor- Debí… yo…
-Sigues siendo tú- Murmuró con ternura. Mi voluntad comenzó a flaquear- Te quiero
-Ni la tortura te puede matar la cursilería- Deseé haber cerrado la boca, algo usual- Debí dejarte, tú no…
-¿Lamentas haber ido a buscarme?- Su voz dolida y yo, la indolente, me sentí horrible- Fingiré no haberte oído- Se sentó en los pies de mi cama y un ligero sentimiento me sacudió. Ansiaba lanzarme sobre él, morderlo, marcarlo
-Quizás… no, claro que no- Tartamudeé - ¿De ir a buscarte a….?
-No, no hablo de rescatarme…- Evité su mirada- ¿Qué te sucede?...
-El cansancio, supongo- Vacilé. Lo sentí inclinarse sobre mí. Su olor empeoró las cosas. Lo deseaba de manera salvaje- Quiero dormir- Cerré los ojos fuertemente. Sentí su abrazo sobre mí. Maldije como nunca antes en mi vida
- Es normal sentirlo- Me besó en el cuello. ¿A que demonios juegas?, pensé indignada. Lo iba a dañar. Un poco más y…
La puerta nuevamente se abrió. Esta vez me sentí aliviada
-Hey, chicos- Kim. Bendita sea – Bien, Jane debe descansar, amigo- Le hizo señas para que se fuese- Levántate
-Luego vendré- Me besó en la mejilla. Un simple roce y ya me convertía en una demente- Tan inoportuna como siempre- Kim le miró irritada. Suspiré.
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-Quiero las malas noticias, Kim- Dije al ver su expresión. Se sentó frente a mí
-No podrás irte hasta después de luna llena- Si, tremenda novedad, me dije con amargura- Te tendremos que encerrar, por precaución- Reí como loca, ella se limitó a golpearme. La miré fijamente
-¿Y las buenas serían?- Añadí irónica
-Eres metamorfomaga…
-¿En serio?- Dije arqueando una ceja- No lo había…
-¡Vamos, Jane!- Gritó encolerizada- No es gracioso- Suavizó la voz y algo como pena se vio en su rostro- Tenemos esperanzas frente a esto
-Yo no las tengo
-Puede ser que no pierdas la consciencia cuando te transformes
-¿Alguna vez la he tenido?- Ante su mirada exasperada, me detuve
- Incluso con la poción matalobos no puedes dejar de perderla un tanto- Suspiró- Pero con tu “don”, tal vez, puedas verte libre de beber la poción de por vida
-Eso sería, bueno- Me dije más para mí, que para ella- Odio depender
-Nadie depende por tomar una poción de por vida, amiga- La miré con incredulidad- Mas aun si ésta te ayuda a mantener tu salud
-Pues, ya no soy saludable
-Ni alegre- Añadió. Me dolió el pecho ante esto. Pero tenía razón. Ya no era yo misma
-Tengo ganas de comer- dije repentinamente- Carne… - Me sonrojé. Las costumbres lobunas me comenzaban a llenar. Quien sabría que vendría luego


XI

Siempre me maravilló la luz de luna. Cómo si un hechizo me tuviese conectada a ella. Recuerdo haber pasado horas contemplándola y ¡Héme aquí! Casi suplicando por no volver ha hacerlo.
Los días en San Mungo han pasado lentamente, pero, bueno, eso es algo usual. Sobre todo si lo inevitable se para a la vuelta de la esquina y se sienta a esperarte.
Me siento desnuda. Como si mamá me hubiese echado al mundo otra vez. Las inseguridades han tomado mi ser y mi voluntad ya no me pertenece.
Quiero huir de todo, pero vaya a cualquier lugar, siempre será lo mismo. Es mejor enfrentarme a ello de una maldita vez.
Mi relación con el mundo, con las personas a mi alrededor, es un asco. Y, ¿Cómo no? Dejé de ser persona. Ahora, en cada luna llena, seré una bestia, un animal más.
Sonrío ante el dolor. Me río de la desgracia. Pero jamás seré yo otra vez.
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-Buenas noches- ¿Qué tienen de buenas?, pensé con sarcasmo. El se acercó a mí. No pude hacer nada, salvo apartarme. Antiguamente, fuimos tan buenos amigos, de pronto, algo más. Sigue siendo un fastidio, pero, ¿Qué mal no es necesario?
Me senté en el suelo, en un alejado rincón. Odiaba esto. Me asqueaba y cabreaba
- Valle, no te haría mal decir un “Gracias” – Depositó la poción mata lobos en la mesa. Me miró largamente- Ven conmigo- murmuró cambiando de tono
-No es posible- Dije sin pena- Puedo reconocer que tu ayuda…
-¿Mi ayuda?- Rió con amargura- Es mucho más que eso. Yo… - Se acercó a mí. Me pegué a la pared- Te…
-¡Cállate!- Grité con fiereza- No puedes… no debes…
-Siempre te quise- Su voz herida. Me estremecí sin poder contenerlo, pero mantuve la vista fija en él- Muy dentro de ti…
-Ya no hay un interior, Frank- Bajó la vista- Estoy muerta
-No- Sus ojos se nublaron- No seas necia…
-Sonará loco, pero nunca estuve más cuerda- Reí sin querer- Busca a una mujer completa- Su mirada casi consigue desarmarme- Ambos sabemos que no te haré feliz
Se quedó en silencio. Odiaba herirlo, pero mientras más pronto lo asumiera, mejor sería para ambos
-En realidad, no me quieres- Afirmó serio- Si lo hicieras…
-Más vale que cierres la boca, Frank- Me puse frente a él- Ya no soy esa chica alegre que moría por ti- Bajó la vista. Su fragilidad ya no me impactaba. Habíamos tenido esta misma conversación por tantos años- Será lindo recordarte
-Tus heridas no son nada- Murmuró sin inmutarse- No me rindo tan fácilmente, lo sabes- Dijo con firmeza
-Jamás querré a otro como a ti
-¿Y esa es tu mejor manera de consolarme?- Preguntó burlándose- ¿No eres tú, soy yo?
-Nunca fui muy original- Intentó abrazarme, pero lo aparté con brusquedad- ¡Vete!- Me dirigió una ultima mirada de dolor y salió.
“Mañana será luna llena”, pensé cansada
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Kim entró en la mañana con el otro sanador, Call. Este traía con él la poción matalobos. Mi gran noche llegaría.
-Debemos trasladarte- Dijo Kim. Algo en su expresión me hizo desear golpearle- Call te llevará, mientras yo discuto con tu familia unos asuntos, Jane- La miré sin simpatía, pero quería evitar las discusiones. Observé al sanador. Al mismo tiempo, me hizo señas para que le siguiese.
-Eres valiente- Murmuró. Reí sin ánimo
-Como si llorar me devolviese la “Normalidad”- Luego irónica- Los Ravenclaw no son muy inteligentes, después de todo- Sonrió levemente
-No me encontraría aquí de no serlo- Afirmó sin petulancia- Serás un buen conejillo de indias- Me cerró un ojo, pero más que hacerme enojar, me hizo reír
-La metamorfomaga lobo hembra- Asentí- Le cirque est venu en ville
Fuimos descendiendo, hasta llegar a un cuarto. Los conjuros se percibían, burlándose de mí. “No podrás salir, Jane”. Genial, un reto más para la auror friki
Entramos, él dejó la poción en una mesa
-Ya sabes cuando tomártela- Sonrió. “Los sanadores son extraños”, me dije algo contrariada
-Claro- Estiró su mano. El contacto humano no estaba permitido. Pensé en Mike, entristecida- Nos vemos, sanador- Volvió a sonreír. Se dio media vuelta y me quedé sola. Fui hacia la ventana. Esta noche, la luna llena brillaría en todo su esplendor

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George y Angelina miraban a Kim visiblemente preocupados. Ella se limitó a observarles con comprensión
-Confiamos en que no perderá su consciencia- Casi resultaba insostenible verles
-Pero, ¿Encerrarla?- Angelina preguntó, sin voz- No nos parece…
-Tranquila, cariño- George tomó su mano y la miró con dulzura. Kim recordó a Scorpio y no pudo evitar sonreír- Está en buenas manos
-Debo marcharme- Abrazó a los dos, odiando dejarles- Mañana los iré a ver
-Gracias- Murmuró Angelina. Kim la miró y volvió a abrazarla. George la contempló con cariño. Ella salió rápidamente de su oficina, conmovida
Se dirigió al cuarto de observación. Vio a Call sentado frente a la puerta
-¿Te quedarás toda la noche, compañero?- Se sentó a su lado
-Soy un científico, Kim- Murmuró turbado
-¿Sólo eso?- Preguntó ella con incredulidad
-Te ves mejor callada, ¿Sabías?- Dijo serio
-Sólo estoy nerviosa, Call- Soltó, sin más- Espero que…
-Todo saldrá como esperamos- Acarició su hombro
-Tan optimista- Lo miró entrecerrando los ojos. Luego se puso seria y decidió callarse- Eso espero- Murmuró más tarde
Miró su reloj. Dos horas más y comenzaría la transformación


XII

Mi corazón se rompió. No pude soportar la sobrecarga. Grité, con una voz animal, inhumana. Mi cuerpo comenzó a quebrarse, alargarse. La misericordia no vino en mi ayuda. Intenté aferrarme a algo, pero el descontrol me golpeó de lleno.
La luna se alzaba imponente. Por primera vez, deseé reverenciarle. Sentí la caricia de su luz brillando sobre mi cuerpo que, con dolor, se estremecía. Las sacudidas siguieron y mi cuerpo experimentó la agonía.
Algo más se transformaba esa noche, yo era la única que podía hacer que mi consciencia permaneciese en mí, pero quería enviar todo pensamiento racional al carajo. Por primera vez, los límites definidos por años, se estaban alejando y una nueva yo surgía hambrienta de experimentar más allá del límite.
Sentí en la lejanía el aullido de un hombre lobo. Marvolo me llamaba. Mi nuevo ser ansiaba el encuentro, tanto que, por un momento, decidí que no era cosa de locos seguirlo, era algo predestinado, algo de lo que no podía huir.
Me lancé con furia hacia la puerta. Pero los hechizos lanzados me impedían todo acercamiento hacia la libertad. Grité con fiereza. Kim asomó la vista. Su mirada me encolerizó como nunca creí. Tenía la vista fija, tan apenada, impotente. Le enseñé mis dientes y mis nuevas garras salieron. Fui hacia la puerta, pero los sanadores eran fuertes en cuanto a hechizos se refería. No pude hacer nada, sólo prometerme darles una lección.
Respondí a su llamado. Luego vendría el reencuentro. Pero no como él creía

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Me encogí como siempre en un rincón. La transformación ya no era dolorosa, sólo monótona.
Pensé en la chica que había sido mordida por Marvolo y un súbito sentimiento de compasión apareció. Esta sería la primera vez que ella se encontraría con su nuevo ser y nada bueno le traería. Deseé que estuviese con alguien y no sola como yo.
Según Frank, ella iba a llevar una vida muy diferente a la mía, pero él y la ingenuidad eran uno mismo. Jamás lo conseguiría, aunque la parte considerada de mí, la parte casi olvidada, lo deseaba demasiado. Nadie se merecía este destino. Y yo lucharía contra aquel que quisiera contaminar a otros.
Marvolo la llamaba y ella después de un tiempo le respondió. Debía alertarle. El jamás le traería algo bueno. Al igual que a mí.
Pero me encontraba atrapada en mis temores y mostrar mi fragilidad ante él. Eso, ni pensarlo. Maldije enrabiada y me paré a beber algo más de poción.
Si sólo pudiese salir de esta tristeza, de este desconsuelo, pero así eran las cosas en mi vida. Punto.
Presioné las uñas contra la carne y esperé que el puto sentimiento de soledad se fuese. No, la autocompasión no me serviría de nada
Frank… Sufría tanto por él. Habíamos compartido él y yo tan poco tiempo. Juntos, al menos. Y Marvolo sólo había aparecido y destruido mi alegría de súbito. Me había quitado a mis amigos, mi familia y mi corazón. Ya no quedaba nada. Pero ella podría llevar una vida mejore que yo. Y de eso me aseguraría
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Miré hacia la luna y un aullido melódico brotó de mi alma. Golpeé todo lo que estaba a mí alrededor, destruyéndolo. Quería liberarme de una vez y sacar esas emociones que amenazaban con dispararse, incontenibles.
Mantenerme prisionera era una pésima idea y una falta de juicio enorme. Estos errores no serían perdonados con facilidad. Observé mi reflejo y unos ojos amarillos me devolvieron la mirada. Eran feroces, fríos, hambrientos, inhumanos. Mil sentimientos aparecieron, tornándome en un ser peligroso, privado de razón.
Aullé de dolor, pena, rabia, tantas cosas indescriptibles, nuevas. Sentí el olor de la sangre humana, tibia. Me estremecí. Volví la vista, hacia la puerta y observé a Call. Lo quería e iría a por él.
-Jane- Me detuve, odiando al ser que me había interrumpido- La carne humana sabe pésimo y te hará engordar- Tío Fred rió. Realmente había heredado su sangre temeraria, pero que va, si él era un fantasma. Más, en ese entonces, privada de mi sentido, salté hacia él. Un frío enorme me recorrió al traspasarle- Se murió tu inteligencia- Dijo haciendo que me enfadara aun más
-¡Vete, Tío!- Mi voz sonó ronca, amenazadora, fría. Me detuve impactada
Se acercó hacia mí. Salté hacia atrás, alejándome de él. Me senté en un rincón, deseando que se fuese. Pero no se iría y yo lo sabía.

-Te vuelves un fastidio, Chica- Murmuró como si nada- George está sufriendo y tú sin poder contenerte- Lo observé, perdiendo la razón. Fui a la carga otra vez, deseando que él fuese de carne y hueso. Mi instinto quería morderlo. Esta es la gracia de mi vida, nada viene como quiero- Jamás creí poder decirlo, pero, ¿No puedes dejar de lado el llamado de la audacia por un rato?- Sonrió, con su típica ironía

- Eso lo dices porque eres translúcido, de lo contrario- Enseñé mis dientes, en ese punto, volvió la cabeza hacia la puerta. Me quedé congelada. Mike me miraba con temor- El no es nada… nada….- Dijo esa voz enferma. Fui hacia la puerta y logré llegar hacia ella.
El se limitó a estirar su mano, tocando el vidrio. Saqué las uñas, golpeando salvajemente el vidrio. Lo quería. De forma animal y muy primitiva. Sus ojos reflejaron frustración. Mi mente era un maldito caos.
Me alejé haciendo un ruido parecido a un sollozo. No podía controlarme. El infierno había comenzado y yo era indefensa ante este nuevo ser que me gobernaba. Tío Fred se sentó a mi lado, mientras un aullido de dolor se escapaba de mí sin poder controlarlo.
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Kim observaba a su amiga con visible temor. Jamás había pensado que llegaría hasta tal punto. Call tomaba notas sin parar. Ella deseó tener esa calma, pero no había caso
-¿Qué tal va?- Levantó la vista y vio a Mike
-No deberías…
-No me importa- Dijo vehementemente- Me quedaré hasta el final- Se fue hacia la puerta y lo que vio lo dejó helado. Jane estaba descontrolada. Iba de un lado hacia otro, como un animal. Deseó estar él en su lugar, como debía ser
-No- Se dio la vuelta. George lo miraba con expresión descompuesta- Ella…
-No nos podemos adelantar y sacar conclusiones precipitadas- Dijo Call, sin inmutarse- Sabemos que ella…
-Call, ve por lo que sea- Le dijo Kim, sin simpatía- Debo hablar con el Sr. Weasley- Este le devolvió la mirada sin emoción alguna y luego, se fue
-Lo siento, él…
-Descuida, Kim- Se fue hacia la puerta y la miró detenidamente- Sabrá reponerse, lo sé- Su expresión era tan dolida, que los otros dos callaron
-Debió quedarse en su casa- Murmuró ella, sin saber que más decir
Mike se fue hacia la puerta y Jane lo vio. Por un minuto pensó que se calmaría, pero que equivocado estaba. Saltó hacia él con una agilidad enorme. El estiró su mano hacia el vidrio con suavidad, mientras que ella sacaba sus enormes uñas y empezaba a arañar el maldito vidrio con violencia y a mirarle con deseo animal.
De pronto, se alejó y se fue hacia un rincón. Luego lanzó un aullido lastimero. Y él no pudo hacer nada. Jane no regresaría en un buen tiempo y quizás, nunca lo haría


XIII

Marvolo iba de un lado hacia otro sin poder evitar alterarse. Ya llevaba demasiado tiempo esperándole. Iría a por ella de inmediato.
Hace años lo había intentado con Valle, pero ella había sido un fracaso. Y pensar que tenía tanto potencial. Una lástima que tuviese que desaparecer. Definitivamente.
Se dio la vuelta y sonrió. Su presa iba en bandeja hacia él.
-Bienvenida…
-Deja las cortesías para otra ocasión, animal- Murmuró Valle sin humor- Y no me mires así- Dijo observándole fijamente- Sé lo que pretendes- Marvolo sonrió con maldad
-Entonces, sabrás que luego de esta noche no pasarás- Ella le rodeó como un depredador.
-Si he de morir, me llevaré una buena parte de ti conmigo- El le enseñó los dientes en señal de ataque- No te temo
-Lo sé- Le concedió asqueado- Luego seguirá tu Frankie- Valle sin pensarlo se lanzó hacia el cuerpo de Marvolo. Este saltó a tiempo, logrando esquivarla- Muy lenta para mí…
-Pues, no pienso igual que tú- Se puso tras él ágilmente, mientras hundía los dientes sobre su carne. Al sentir la sangre entrando en su boca sintió asco y escupió, pero sin soltarle. Debía liberarse de Marvolo para siempre. Aun si con eso moría ella.
-Sabes que esto es un juego para mí- Intentó soltarse, pero sin éxito- Un sólo movimiento y eres historia- Valle lo apretó hasta hacer que sus huesos crujieran de la presión.
Pero ella se olvidó del pequeño detalle de su hermano. Van saltó y se lanzó sobre ella. Los dos rodaron, mientras Marvolo se paraba y tomaba su varita.
-Incarcerous! - Gritó Marvolo. La chica quedó apresada por unas cuerdas. Miró fijamente a su atacante sin muestras de miedo. A pesar de que sabía muy bien cual sería su destino- Pronto suplicarás por tu vida y yo…
-No sabía que creías en cuentos de hadas, bestia- Sus ojos centellaron en la oscuridad- El dolor es algo pasajero, psicológico…
-Crucio! – El cuerpo de la chica se contrajo, pero no emitió señal alguna de dolor- Será una noche muy larga, ¿No, Van?- Los dos se miraron y rieron. Mientras Valle los observaba sin expresión.

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“Hay un mundo aparte que nos separa nítidamente del dolor físico y del dolor del alma”
Eso me dije al ser torturada por Marvolo.
No me dolía siquiera el hecho de que mi hermano Van, mi hermanito pequeño, me hubiese traicionado. Hace años que él había perdido su humanidad. Años ya en que lo había perdido.
¿Qué hacía que yo fuese tan distinta a él? ¿Mi alma? ¿Mi terca humanidad? ¿Mi no corrompido corazón? Todas eran preguntas que carecían de sentido.
Dejé de escuchar la voz de mi torturador. ¿Por qué no sentía nada? ¿Sería porque ya me sentía así? ¿Muerta?
Las palabras son tan insignificantes, no así los sentimientos.
¿Por qué no pedía piedad? “Si, porque la conseguirás, ¿no?” Reí. ¿Amargura, quizás?
Marvolo me echó una mirada de odio cargado. Levanté la vista con firmeza. Al menos, no tomaría mi dignidad.

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Van observaba con atención a su hermana. Ni por medio segundo asomó a su mente una palabra de piedad, un recuerdo cariñoso. Para él era más como algo molesto. Decidió alejarse del lugar.
-¿A dónde vas, Amigo?- Preguntó Marvolo, interponiéndose en su camino – Debes mirar mientras la mato – El hombre lobo bajó la vista. Algo turbado, enseñó los dientes, cubiertos con la sangre de su hermana.
-Este es tu asunto- Dijo con más osadía que miedo - No me metas en ello.
-Sólo eres un lobezno cobarde, muchacho- Rió macabramente- Puedes irte – Van se adelantó y Marvolo lo miró hasta que desapareció en la oscuridad.
Valle escupía sangre. El simplemente sonrió, sin poder evitar pensar en la nueva acólita. Pronto estaría junto a él. Lo intuía.
Mientras, debía acabar con su dolor de cabezas.
-Crucio! – La ira lo embargó. Ella jamás cedería. Aun si estaba a punto de morir. No pudo evitar admirar su valentía. Era una lástima. Una verdadera lástima.

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Frank recorría las sucias calles de las afueras de Londres, sin poder dejar de pensar en Valle. Su terca necedad la estaba llevando por un camino que ni él mismo se atrevía a pensar.
Bajó hacia la calle en la que ésta vivía. Al no encontrarla , un ligero presentimiento le recorrió. Algo le decía que, quizás, ya era muy tarde. La perdería. Escuchó las risas de unos hombres acercándose.
Tomó la capa que Harry le había prestado y se escondió, apretando firmemente su varita en la mano
-Ella no regresará – Escuchó la voz de Van y se estremeció – Dentro de poco Marvolo la matará – Los otros tres rieron
-Es una vergüenza para nosotros- Murmuró el más viejo de ellos, asqueado.
-Marvolo nunca debió convertirla – Añadió el más joven
-Descansa en paz, hermanita – No pudo reír como esperaba.
Sintió como la casa estallaba, al mismo tiempo que él y los demás salían despedidos. Cuando cayó fuertemente al suelo y pudo, al fin, levantar la vista, vio como todas las casas que había alrededor eran consumidas por el fuego. Miró a sus compañeros. No sabía si estaban muertos o sólo inconscientes. Tan sólo quería huir. El viento sopló haciendo perfecta sintonía con las llamas. Vió a un mago salir de ahí. Se puso de pie, dispuesto a correr.
-¿Dónde está?- Gritó el hombre, enfurecido. Van siguió su carrera, sin mirar atrás- ¡Dímelo!- Un basurero estalló. Los mendigos que se encontraban en la calle se apartaron enloquecidos.
De pronto, todo se volvió oscuro. Las estrellas desaparecieron. Van comenzó a lloriquear sin control.
-¡Déjame!- Dijo sin poder evitarlo- Yo no…- Sintió como su pecho era cortado por un cuchillo. Rápidamente la sangre comenzó a salir
-¡Dilo! – Frank clavó el cuchillo de plata aun más- De igual modo te mataré. Digas lo que digas
-Yo no…- El hombre lobo sintió un dolor agudo recorrer su cuerpo. Moriría
-¡Maldito seas!- Unas cuerdas aparecieron, atando a Van- ¡Mírame!- El automáticamente lo hizo. Pasaron unos cuantos segundos, hasta que Frank lo soltó
-¡No me dejes aquí!- Imploró el chico- ¡Frank!...
-¡No me hables, bestia!- Van lloró largamente. Pero nadie acudió en su ayuda
…………………………………………………………………………………………………...............................

La sonrisa de Marvolo ya se ha tornado segura. La muerte está a cada respiro más cerca. La paz se encuentra tan lejana, que no sé como resisto mi destino. Cuando no tienes motivos para vivir, simplemente, no temes morir. Frank, ¿Qué sería de él luego? No, él no moriría. Eso seguro. Sólo esperaba que me olvidase y siguiera su vida. Tal vez, con mi muerte sería más fácil para él.
Mi cuerpo dejó de sentir el dolor hace media hora. La tortura es sólo una forma de quitarte la dignidad. Una manera cruel de matarte la alegría futura. Las cosas podrían ser peor.
Viví lo suficiente. Aun así, algo parecido al dolor ha llenado mi corazón. Es injusto. Pude ser tan feliz.
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-Si lo pensamos detenidamente - Dijo Marvolo - Tú eres la única culpable de esto- Se sentó a su lado – No se puede escapar del destino, Valle
Ella lo miró sin expresión. El sonrió lentamente. Como saboreando sus últimos instantes de vida
-Me gusta cuando hablas, ¿Sabes?- Tomó su varita- Crucio!- Gritó por milésima vez
-Duele, ¿Verdad, bestia?- Este la miró incrédulo- Jamás tendrás lo que tomas sin consentimiento- Se detuvo frente a ella- Ni una sola vez pudiste conmigo, ¿no?- Su voz perdió fuerzas
-Ya vendrá Jane- dijo como loco- Ella…
-Tampoco podrás con ella, lo sabes- Valle rió- Un consejo- Se detuvo para respirar- Cuando conviertas a alguien… trata de que no sea parecida a mí
-¡Crucio!- Esta vez su expresión cambió. Aunque no tuvo mucho tiempo para sentir enojo.
Miró hacia atrás y el fuego comenzó a verse a lo lejos. Entornó los ojos y se hincó hasta quedar casi en la cara de Valle.
-Bueno, ha llegado el momento de despedirnos, cielo- Le besó la mejilla- Al menos, morirás abrazada… pero por las llamas- Terminó con maldad. Ella lo vio alejándose. Se acurrucó con sus piernas, mientras abrazaba en su pecho una diminuta esfera de cristal. Frank. Sólo esperaba que huyese.
-¡Valle!- Sintió su voz. La perfecta alucinación antes de sucumbir a la muerte. El apareció a unos pasos de donde estaba. Se detuvo y la observó- ¡Valle!- Ella abrió sus ojos, parpadeando lentamente. Sonrió.
El derramó unas lágrimas. Mientras la chica retiraba las manos de su pecho y las abría. Frank observó lo que ella le estaba mostrando. Valle cerró los ojos y él rompió a llorar.
Inclinándose hasta ella, la meció en sus brazos, luego la tomó y desapareció en la noche. Mientras las llamas consumían todo a su paso.

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Aunque te abrazara tan fuerte como si te fueras a romper, no lo sentirías
Los Ojos asustados miran hacia el cielo y gritan en nombre de Dios

Lo tuvo en sus brazos, y como un capricho pasajero imaginó que nunca, jamás le dejaría marchar.
Mis pequeños: Edmundo Dantés - Zsadist - Fitzwilliam Darcy - John Matthew- John Mckenna - Lucas Stokehurst - Rhevenge
Afuera la flojera casi
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Payne
Entrenada para matar

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Re: Fugaz - Fic sobre el mundo de Harry Potter

Mensaje por Payne el Lun Jul 19, 2010 8:59 pm

Segunda Parte


I


Los recuerdos son tan frágiles. La memoria es una caja de pandora y si la abres muy seguido, seguro, lo lamentarás.



-No lo hagas, Jane- me dijo Kim suspirando

-Debo hacerlo- sonreí resuelta

-Pero...

-Pero nada- reí más animada

-Es tu profesor- razonó ella - Te meterás en un serio problema si...

-Kim- murmuré con fastidio- Sabes lo terca que soy- la miré con un gesto de burla y despreocupación- si no lo hago, me arrepentiré el resto de mi vida

Ella suspiró, con algo más que resignación - Es una fortuna que seas metamorfomaga- la abracé fugazmente. Luego, me di la vuelta hacia el espejo y comencé mi transformación. Rubia, alta y de perfectos 17 años y lo mejor, legales.

El castillo celebraba Halloween y ese año tendríamos una fiesta de disfraces.
Bajé junto a Kim. Ella iba disfrazada de hada y yo, de Veela

-¿qué locura se te ha ocurrido ésta vez, J?- apareció Scorpio, sonriendo

-Nada- respondí con tono inocente- ¿ya viste a Kim?- pregunté esta vez. Reí, al verlos sonrojándose. Me retiré, dejándolos incómodos, tal como yo quería

Justo cuando comenzaba a tocar la banda, los vi.
Mike y esa tonta profesora de Yue Takarai. Resoplé enojada. En ese momento, él levantó la vista.
Di media vuelta y el espíritu Gryffindor colapsó sin poder evitarlo. Me senté en las escaleras, escondiendo la cabeza en mis manos.

Sentí unas pisadas y abriendo, casi con cobardía, los ojos, lo miré

-¿cómo sabes que...

-Eres una excelente meta...
Reí con sarcasmo

-¿y por qué sabes que soy yo? Si soy tan buena, según tú- añadí, procurando no bajar la guardia al ver su rubor

-Sabes que no podemos- murmuró hincándose frente a mí. Tomando mi mano con delicadeza, dijo- Soy tu profesor, Jane- El pecho me dolió

-Eso ya lo sé- dije suavizando la voz- No sabes lo desagradable que es sentirte tan...

-No fue mi intención

-Ni la mía- llevé su mano a mis labios y la besé- pero ¡héme aquí!, la reina de las tontas- sonrío con ternura

-No lo eres- tocó mi mejilla- Debo irme, Jane- murmuró con voz cansada, haciendo ademán de pararse- Sostuve su brazo y lo atraje hacia mí

-Lo soy- susurré, besándole con terquedad. Sus labios se abrieron por un mágico segundo- Soy tu tonta- murmuré bajito

-No juegues, Jane- me dio una última mirada y desapareció.

Ni ánimos tuve de regresar a la fiesta ni pude dormir, ya en mi cuarto


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-Debo decirte algo, Valle- dijo un chico serio y moreno- ¿puedes venir un momento?- preguntó, mientras la chica rubia lo miraba entrecerrando sus bellos ojos

-Si, claro- se apartó de sus amigos y lo siguió- ¿qué quieres?- sus ojos mostraban preocupación

Frank se quedó contemplando sus zapatos y ella se impacientó
- No seas idiota, Muller- soltó enojada y perdiendo la paciencia ante su amigo. Dio media vuelta y avanzó unos pasos

-Te quiero, Valle- murmuró con decisión. La chica se quedó quieta y luego, antes de que pudiese decir algo más ella, tan sólo, comenzó a reírse a carcajadas- No seas cruel- dijo él tomándola de la mano y atrayéndola hacia si- Mírame...

-¡suéltame, Frank!- ordenó entre seria y divertida- ¡o juro que...

-¿qué harás?- preguntó él con burla y algo sonrojado- Perdiste en el juego, amiga- y antes de que ella alcanzara a pensar, la besó...


La Valle, ya hembra lobo, abrió lo ojos y confundió sueño con realidad. Frank la contemplaba con pena- También te quiero, idiota- murmuró atrayendo su rostro hacia ella y besándole.
De pronto, abrió los ojos y con una mirada glacial dijo: ¡vete, Frank!- él la contempló dolido, pero sin decir nada- ¡sólo vete!- calló cuando sintió pasos. Fleur se asomó preocupada

-Frank- susurró- Es mejog dejagle sola- sentenció

El decidió que era lo mejor y su paciencia había sido probada demasiados años. Esperaría toda la vida, de ser necesario

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Aunque te abrazara tan fuerte como si te fueras a romper, no lo sentirías
Los Ojos asustados miran hacia el cielo y gritan en nombre de Dios

Lo tuvo en sus brazos, y como un capricho pasajero imaginó que nunca, jamás le dejaría marchar.
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Payne
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Re: Fugaz - Fic sobre el mundo de Harry Potter

Mensaje por Payne el Mar Ago 03, 2010 1:19 am

II


El silencio llegó junto con la mañana. Abrí los ojos al sentir la puerta abriéndose. Salté hacia la pared en actitud defensiva y luego, la realidad me golpeó de lleno. No había sido una pesadilla... Me había transformado la noche anterior. Mi primer transformación.
Me dejé caer al suelo con rabia

-Jane...- no levanté la vista- Amiga...- la voz de Kim hizo eco y sentí que la nueva yo empezaba a enloquecer- ¿Jane?

-Vete, Kim- murmuré suavemente

-¿qué dijis....

De un salto me fui hacia la puerta, justo cuando el sanador, Call entraba apresurado. Lo empujé antes de que pudiera decir un conjuro.

-¡Jane!- gritó Kim

No me detuve. De pronto, todos a mi alrededor se corrieron, todos, a excepción de Mike

-¡Ni se te ocurra!- dije enojada

-No lo hagas- su rostro amable me enfermó- Tiene solución

-No entiendes- mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente. Lo deseaba tanto que dolía- No quiero hacerte daño

-Ya me lo hiciste- me quedé contemplándolo por un instante. Aún con mi cordura tambaleando, sus palabras siempre lograban apaciguarme. Salvo que sentí a alguien acercándose y murmurando un hechizo aturdidor.
La cólera nuevamente ardió. Me di vuelta ante su rostro pasmado y decidí atacar al sanador. Pero cuál fue mi sorpresa al sentir los brazos de Mike rodeándome

-No eres una asesina- dijo con suavidad- Eres mi Jane

No sé si mi parte humana estaba ganando esta vez, pero me dejé caer en su pecho.
Sentí sus latidos acompasados, tan suaves.

-¿Jane?- volvió a llamarme Kim

Alcé los ojos hacia ella y por una vez, mi impulsividad me abandonó.

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-Puedes llevar una vida normal- dijo Scorpio con ternura- No te hagas esto- Añadió mirando a su amiga

-Debo marcharme, S- Jane empacó las últimas cosas en su maleta- No me siento bien. Necesito...

-No te ofendas, pero lo último que harás será pensar- su rostro se tensó

-Vamos, Scorpio. Ve y cuéntales que me iré- suspiró- Después de lo de anoche, sé que lo mejor es irme por un tiempo

-No- dijo terco- No puedes irte así como así

-Si puedo y ni siquiera tú me detendrás- Sus ojos se pusieron amarillos y adquirieron esa repentina ilusión de humana que le quedaba

- Al menos, me escribirás- dijo intentando controlar sus emociones

-S... Eres el mejor amigo que cualquiera desearía tener- Ella lo abrazó momentáneamente- Te escribiré

-¿irás a ver a Frank antes?- preguntó. El rostro de Jane se tensó

-Claro- respondió saliendo de la habitación. Luego, en la entrada se dio vuelta y le dijo- Cuídate, Scorpio

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Frank se paseaba fuera de la habitación de Valle. Al único que había dejado entrar había sido a Bill, pero eso era algo más que comprensible.

Sintió pasos venir desde el hall y se dio vuelta a ver quién era

-¿qué haces aquí?- preguntó, mientras Jane se acercaba y al ver el bolso que ella llevaba, comentó- Te vas, ¿no?

-Si- contestó lacónica

-No lo sabe

-No- Lo miró y por primera vez sintió ganas de abrazarle- No lo dijiste.. tú...

-¿por qué habría de hacerlo?- la observó atentamente- Es mi problema

-No puedes llevar el peso solo- Se miraron y algo como una sonrisa pareció salir de sus labios

- No es asunto tuyo. No debes irte.

-No creo que sea tu asunto, ¿sabes?- Murmuró con ironía

-Siempre tienes una respuesta para todo, ¿no?- Jane rió

-¿cómo está?-su rostro se ensombreció

-No quiere verme- respondió Frank con voz cansada. Jane avanzó hacia la puerta- ¿qué haces?

-Entraré- murmuró- Es algo que debo hacer

-Como quieras- se limitó a decir y algo como la esperanza se dejó ver en sus ojos

Golpeó la puerta

-Vete, Frank- gritó una chica de voz suave

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Jane entró y se miraron por un momento, reconociéndose.

-Lo siento- murmuró Valle, avergonzada

-No es tu culpa- Dijo Jane- Marcadas por el mismo destino, ¿eh?

-Me temo que sí- Sonrió amargamente

- Tiene sentido- Valle la miró extrañada - Siento que somos tan similares.. tan...

- Lo sé- murmuró con un dejo de dulzura que desconoció

-Frank es un buen chico- Dijo Jane de pronto- Siempre pensé que era un idiota más...

-No lo es- respondió más rápido de lo que habría querido- Puede ser un fastidio- añadió intentando parecer despreocupada

-Lo quieres- sacudió la cabeza y sentándose agregó- No sé que tienen en la sangre... Mike y él...

-Siento tanto lo que te ha pasado. Marvolo no debió...

-Eres fenomenal. Soportaste tanto... yo no tengo esa fortaleza- se inclinó hasta que quedaron juntas- No lo hagas sufrir- Murmuró por lo bajo

-Amiga, eso es algo que las dos hacemos a nuestro particular modo- dijo con ironía

- Que uno de los dos sea feliz, al menos- dijo con tristeza- ¿me haces un favor?- preguntó de pronto. Valle asintió- Deja que te quiera y si no te sientes feliz, a pesar de lo mucho que él te quiere, déjalo en paz. - suspiró- Es mejor intentarlo, ¿no crees?

Ella se sonrojó un poco - Tal vez- susurró

Jane salió dejando la puerta semi abierta. Frank se encontraba sentado en el suelo

-Ve y dile que lo siento... A Mike

-Pierde cuidado- Se miraron fugazmente y ella bajó las escaleras.

Cuando salió vio a su tío Bill de pie sobre la tumba de Dobby. Al sentir su presencia se dio la vuelta

-Jane- dijo serio- Deberías pensarlo mejor- Ella resopló algo irritada

-No es asunto tuyo, tío- respondió alejándose

-Quizás no lo sabes- La chica se detuvo al sentir el tono de su voz- Soy mitad lobo...

-Eso ya lo sé- soltó ella interrumpiéndole- Es algo...

-No me interrumpas- murmuró perdiendo su amabilidad- Tengo un sexto sentido distinto a los demás, ya sabes. Podemos percibir cosas que nos suceden sólo a nosotros y...

-Tío, debo irme- él se adelantó sujetando su brazo- ¿qué sucede?

-Deberías ir con Kim....

-¿Por qué?- repentinamente se alarmó- Ella.... no....

-Está bien....

-Sin rodeos, Tío Bill- Jane perdió la paciencia en un segundo

-Creo que estás...- bajó la vista y luego añadió con, ¿tristeza? o eso es lo que le pareció a su sobrina- Estás embarazada

Ella lo miró esperando que fuese una broma. El no sonrió... ¿por qué no lo hacía?
De un momento a otro la realidad cayó sobre Jane. «No, esto no», pensó alterada

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Re: Fugaz - Fic sobre el mundo de Harry Potter

Mensaje por Payne el Lun Ago 23, 2010 7:40 pm

Valle contemplaba el cielo desde la ventana, pensando en todo lo que Jane le había dicho anteriormente.

-Si, lo quiero - Murmuró por décima vez. Pero las cosas seguían siendo tan complicadas... ¿Cuántos años...? ¡Trece!
El tiempo pasaba lento, pero eso sólo se debía a que no había disfrutado de ninguna alegría en todos esos años.



-¿Papá?- preguntó la Valle adolescente al entrar a su casa. Había recibido una lechuza en Hogwarts, diciendo que su madre se encontraba muy enferma. Le pareció extraño; ya que, había estado hace poco en casa. En navidad. Y en ese entonces, su mamá se veía muy saludable

Todo estaba oscuro y helado. Un extraño y singular escalofrío la recorrió.
Subió escaleras arriba a la habitación de su hermano pequeño, Van. No lo encontró en su cama, ¿qué pasaba?
Sintió el ruido de una explosión y algo en su interior se lo dijo... Marvolo

Tomó la varita en sus manos y bajó, sabiendo, con un nudo en la garganta, que ya era tarde para sus padres.
Al salir vio a media docena de hombres lobo. Un poco más allá notó un bulto y evitó gritar. Su padre... muerto

Una fría risa resonó tras los árboles. Marvolo se acercaba.
Caminó hacia él con la varita en alto, pero se congeló al ver qué era lo que el animago venía arrastrando, Van...

-¡Suéltalo!- susurró con la voz hecha añicos- Yo, por él- dijo sin pensarlo

El sonrió. Esa sonrisa a la que luego estaría tan habituada.

-Podrías huir si...

-No, no lo haré- dio un par de pasos para quedar más cerca, mientras intentaba dar con alguna idea que le permitiera escapar a su hermano. Algo tardé, sintió unos pasos tras de ella, sobre la hierba. Un hombre lobo pronto la estaba sosteniendo.

-¡No!- gritó- ¡No a Van!- Marvolo cambió su forma y hundió sus dientes en la carne del pequeño niño. Ella gritó...no...
Van se había desmayado al segundo de la impresión. Cayó al suelo, maldito, marcado.


Valle sintió un ruido fuera que la devolvió a la realidad. Unas estrellas fugaces caían hermosas y centelleantes.
Sonrió, con ese aire melancólico que había adquirido todos esos duros y solitarios años.

Tomó el chal que Fleur le había dejado a los pies de su cama y se miró al espejo algo nerviosa. Salió, sabiendo quién era el autor de esas estrellas.

Caminó hacia la tumba de Dobby y contempló al hombre que amaba. Reconocerlo, después de tantos años resultaba casi doloroso. Ahí estaba esa sensación. Vértigo y algo de hosca ternura.
Se miraron un par de segundos.
El tan sólo abrió sus brazos, con un mirar anticipado de rechazo, pero ella se estrelló en su pecho y lo abrazó fuertemente.
Suavemente, Frank se apartó un poco, tocó su cabello y besó su frente.
Valle, tan sólo lloró, oculta en su pecho. Lo hizo por todo ese tiempo perdido. Por todo el amor que llevaba dentro y que había negado por temor.

-Estás llorando también- le dijo apartándose sin secar sus lágrimas- Que sentimental, Frank- murmuró con cariño

-Tú también lo haces- dijo él, aliviado y risueño

-Pero yo soy la que lleva los pantalones en esta relación- dijo ella acariciando su rostro

-Mientras sea un secreto eso- susurró él, algo avergonzado y herido

-Eso lo veremos- terminó ella, al tiempo que el sol salía sobre el océano

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