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Fuego de noche y nieve de día.(mundo Harry Potter)

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Fuego de noche y nieve de día.(mundo Harry Potter)

Mensaje por Lylilove el Vie Nov 19, 2010 10:19 pm

Bueno espero les guste, es un One-shots.


Fuego de noche y nieve de día.

El sol en alto

-James Potter- el grito de la prefecta resonó por toda la sala común. Todos voltearon a ver qué sucedía.
- Que no pueden tú y tu amiguito comportarse una vez en la vida???- la pelirroja lo miraba enfadada.
-Oye que esta vez no eh tenido nada que ver, Lyli- contesto el pelinegro con una sonrisa inocente.
-Evans… para ti soy Evans y más les vale comportarse o terminaran mal- le gritó nuevamente la ojiverde. Ambos muchachos asintieron. La chica, aun molesta abandonó la sala común y cada quien volvió a lo suyo.
-Hermano realmente no se que le ves a esa mujer… está loca- dijo Sirius a su amigo.
-Cállate cusco callejero- le dijo James. Sirius sonrió, acostumbrado a los insultos de su amigo cuando se metía con su adorada pelirroja.
-Oigan si ya acabaron de pelear como niñas podemos ir a comer?- Remus los miraba desde una butaca cercana acompañado de Alice y Frank.
-Vamos… ya no queda nadie a quien molestar por aquí- dijo Sirius con desenfado mientras le guiñaba un ojo a una chica de tercero.
-Apúrense antes de que este profane otra cuna mas- apuró James empujando a su amigo mientras los otros tres reían por el comentario.
-Deberías perdonarle la vida aunque sea a las pequeñas, no te parece Sirius?- dijo Alice sonriente a sabiendas de que su amigo jamás cambiaría.
-Déjame pensarlo… no, lo siento, eso sería muy egoísta de mi parte- dijo el muchacho con altanería.
-Tú nunca cambias- dijo James encaminándose hacia el retrato de salida seguido por Remus, Alice y Frank , estos últimos tomados de las manos.
-Pues según tu pelirroja tú tampoco…-el comentario de Sirius quedó apagado por el retrato que se cerraba.
-No le prestes atención, James, estoy segura que Lyli te dará una oportunidad alguna vez- dijo Alice para alentar a su amigo. Este le sonrió y siguieron hasta el comedor.
Al llegar vieron a la prefecta sentada en la mesa de Griffindor junto a dos amigas. Alice se despidió de ellos, con la mano y de Frank con un beso y fue a sentarse con las chicas. Los muchachos se sentaron en otro lado.
-Hola chicas, que hacen?- preguntó Alice al llegar.
-Acá comiendo y tratando de que Lyli nos diga qué razón tiene hoy para odiar al pobre y sexi James- dijo Sam con malicia y una sonrisa de superioridad que siempre conseguía irritar a la pelirroja.
-Pues él me da las razones solito, por ser como es- dijo cortante la pelirroja.
-Deberías darle una oportunidad- dijo Alice con dulzura.
-Eso jamás- dijo furibunda la ojiverde.
-Eres un caso Lyli Evans, eres un caso- retrucó Sam zanjando el tema.

El sol a medio camino de esconderse

Eran las cinco de la tarde, las clases de Griffindor habían terminado y los alumnos se dispersaron para todos lados luego de dos horas de transformaciones. Un grupito de cuatro muchachos se dirigió hacia el lago a descansar.
-Hay cornamenta, esto es vida- dijo Sirius desparramándose en el suelo.
-Solo faltaría una cosa para que fuera perfecto- retrucó el otro a sabiendas de cuál sería la respuesta.
-Ya si, tu pelirroja, verdad? No puedes pensar en otra cosa???-dijo algo molesto el otro.
-Ya Sirius, cálmate, deja al pobre chico enamorado que suspire a gusto- dijo Remus sonriendo.
-Si pero que no canse, que yo ya veo a Evans hasta en la sopa.- recriminó Black. Peter rio por lo bajo.
-Mira Sirius, para que te distraigas un rato… ahí está Sam- dijo Remus mirando hacia un lado. Sirius se paró de un salto, como impulsado por un resorte.
-Gracias por el aviso amigo… eh Walles…- gritó Sirius. Sam se detuvo y esperó a que el muchacho le diera alcance sonriendo con seguridad.
-Después soy yo el tonto enamorado- dijo riendo James a sus amigos.
En la entrada del castillo Alice buscaba a Frank con la compañía de la pelirroja.
-Creo que Sam ya olvidó que nos estaba ayudando a buscar a tu novio- dijo Lyli con ironía. Alice sonrió.
-Déjala, si es feliz… por lo menos su orgullo es menor que el de alguien que yo conozco, que tiene al amor de su vida comiendo de su mano y no es capaz de arriesgarse.- dijo como reproche la otra muchacha mirando a Sam y Sirius que se alejaban de las miradas indiscretas y desaparecían tras unos árboles.
-Oye, sin indirectas que no estoy de humor- dijo Lyli aunque no pudo evitar mirar hacia el grupito tirado al lado del lago. James sintió su mirada y volteó a verla. Lyli miro para otro lado sin prestarle atención.
-Eres dura, muy dura- dijo Alice.
-Mira ahí está tu novio, ya puedes dejar de darme lata- dijo con un enojo fingido la muchacha señalando a Frank que venía hacia ellas por un pasillo.
-Como quieras amargada- dijo dando vuelta y corriendo hasta su novio.

Puesta de sol

-Ya basta ustedes dos, compórtense- fue el último grito que dio la prefecta antes de abandonar la sala como esa mañana.
-Parece que se cabreo de nuevo- dijo Sirius riendo.
-Si, la verdad, no sé porque le molesta que hayamos puesto un pequeño hechizo en la mesa de los Slytherins y que cuando se sentaron no pudieron levantarse porque los asientos destruían sus túnicas y pantalones justo en ese sitio- rio con ironía James.
-A este paso ella jamás te dará ni la hora amigo- dijo Remus riendo por las ocurrencias de sus amigos.
-Bueno, pero quizás consiga hacerla cambiar de opinión- dijo el muchacho con una tímida sonrisa, algo raro en él.
-Muchachos- la vos de Alice los hiso voltear.
-Acabo de ver algo muy interesante en el pasillo, algo que solo podría haber salido de unas mentes como las suyas…- dijo tratando de aguantar la risa- por favor díganme que son ustedes los responsables de que Malfoy vaya por los pasillos tratando de que no se le vea la ropa interior porque el hechizo que rompió su pantalón lo protege contra el reparo.
Los cuatro muchachos sonrieron como respuestas a lo que Alice estalló en carcajadas.
-Son unos grandes, definitivamente los mejores- dijo la chica.
-Bueno linda, Malfoy nos la debía por meterse contigo… nadie se mete con nuestra amiga de alma- dijo Sirius de manera solemne. Alice sonrió.
-Gracias chicos, espero que Lyli no los haya retado mucho-
-Solo lo de costumbre- dijo James.
-Bueno pero ya llega la noche y le toca ronda, eso le mejora el humor. No sé porque pero amanece de mejor humor esos días- dijo la chica callando de inmediato. Todos quedaron en un silencio incomodo. Ya todos sospechaban que la pelirroja tenía un romance pues siempre se le desaparecía a Remus en las rondas y no volvía hasta el otro día con un humor excelente. James miró por la ventana con cara de tristeza.
-Quien quiere jugar cartas? –dijo Sirius para cortar el momento tenso.
-Yo quiero- dijo el muchacho de los lentes, sonriendo forzadamente.
-Tú nunca te niegas James, a qué prefieres jugar?- dijo Remus.
-Hoy prefiero algo mas muggle, que tal truco?- dijo el aludido. Todos aceptaron encantados, hasta Alice.
-El equipo que gane elije una prenda para los otros si?- dijo Sirius.
-Bueno, pero las parejas salen por suerte, así será más justo- dijo Alice que sabía los tramposos que podían ser James y Sirius si estaban en el mismo equipo.
-Ok, comencemos-dijo Remus.
Media hora después Sirius y Alice perdían estrepitosamente contra los otros dos merodeadores. Sirius casi le da un infarto al enterarse de que su prenda era gritarle a Sam que la amaba frente a todo Hogwarts al otro día durante el almuerzo, mientras que a Alice solo le pusieron de prenda que debería llamar a su primer hijo Neville, como un tío de Remus que murió devorado por una planta carnívora en el Amazonas. La muchacha rió por la ocurrencia y dijo que le parecía un nombre precioso por lo que no tendría problemas en cumplir. Sirius se enfadó más por esto.

Media noche

Remus y Lyli estaban acabando su ronda. Llevaban recorriendo los pasillos cerca de dos horas.
-Oye Remus, creo que ya terminamos, yo me voy… yo... tengo algo que hacer- dijo la pelirroja algo sonrojada. El chico la miro con reproche pero no dijo nada.
-Nos vemos mañana, cuídate- dijo la muchacha antes de desaparecer por un corredor contiguo. Remus la miró con decepción. Deseó que ella fuera una idiota presumida así podría odiarla por romperle el corazón a su amigo de ese modo pero no era esa la situación. Suspiró resignado y se alejó hacia la sala común de Griffindor.
Lyli se encaminó hacia el séptimo piso esperando encontrarlo en las sombras. Él siempre aparecía asustándola cuando menos se lo esperaba, sabía en qué momento no habría absolutamente nadie cerca.
Desde detrás de una armadura apareció una figura y tomó a Lyli por la espalda abrazándola y haciéndola sobresaltar. Ni bien esos brazo la rodearon los reconoció. El muchacho corrió la cabellera de la chica con una mano y empezó a besarle el cuello a la prefecta sin que ella opusiera la menor resistencia.
-Te extrañe- murmuró el joven al oído de la chica provocando que se estremeciera. Ella sonrió.
-Y yo, pero no sería mejor continuar dentro?- sugirió seductora la ojiverde. El chico sonrió y tomándola de la mano se dirigieron hasta la sala de los menesteres. La puerta apareció dando entrada a una habitación grande con una lujosa cama y ventanales inmensos por donde entraba la luz de la luna iluminando todo.
El muchacho volvió a abrazar a la pelirroja, esta vez de frente. Ella con una sonrisa ladina acercó su rostro al del muchacho y lo besó con pación. Este correspondió con las mismas ansias.
Luego de unos minutos empezaron a necesitar más que solo el contacto de sus labios. Las manos del joven empezaron a recorrer el cuerpo de la pelirroja si pudor mientras ella se dedicaba a desprender los botones de la camisa de él con presteza.
Ambos, ya acostumbrados a los gustos del otro, fueron provocándose con caricias, gemidos y besos hasta caer en la cama. Sus ropas fueron desparramadas por la habitación sin cuidado mientras la temperatura de ambos cuerpo subía sin reparo.
Un vaivén de caderas, un puñado de palabras inentendible y los gemidos cada vez más sonoros de ambos los acompañaron hasta llegar al clímax. Tocaron el cielo con las manos y descendieron juntos, abrazados, llenándose con lentas caricias plagadas de ternura y amor.
-Eres hermosa Lyli…- el muchacho sonrió con malicia-… perdón, digo Evans.-
La muchacha rió por el comentario y le acarició la mejilla con ternura, mostrando en sus ojos todo el amor que tenía solo para él.
-Te amo- le dijo la pellirroja antes de acomodarse en su pecho a descansar.
-Yo también te amo-respondió el muchacho con una sonrisa de satisfacción. Y ambos se dejaron vencer por el sueño.

Pequeños rayos de sol aparecen

Lyli se removió en la cama despertando al muchacho que la abrazaba por detrás. Él sonrió feliz por poder despertar así.
Comenzó a besar el hombro desnudo de la chica haciendo que esta despertara con la misma sonrisa que él.
-Buenos días- saludó la prefecta.
-Perfectos días por despertar a tu lado- dijo el chico y la beso en los labios.
-Creo que es hora de que volvamos a nuestras habitaciones- dijo la chica consiente de que dentro de poco todo el castillo comenzaría a despertar y podrían meterse en problemas.
-Un ratito más por favor- pidió con cara de niño tierno. Lyli se rió, siempre usaba esa cara para convencerla.
-James Potter compórtate- dijo entre risa mientras él le hacía cosquilla.
-Está bien, pero con una condición- dijo el moreno poniéndose serio- que te decidas pronto a hacer público lo nuestro… estoy arto de tener que fingir ante nuestros amigo, de aguantarme las ganas de comerte la boca a besos cuando quiero y de tener que hechizar mi cama para que los demás crean que estoy ahí llorando mi mala suerte mientras te vengo a buscar.-
Lyli lo miró con cariño, sabiendo que él aguantaba todo eso por ella y que hasta que ella decidiera cambar la situación él no haría más que amarla como ella dejara que lo hiciera.
-Gracias por tenerme tanta paciencia amor- le dijo antes de besarlo.- porque no vamos juntos a la sala común? Seguro que Remus, Alice, Sirius y Sam estás ahí esperando para darme una reprimenda por lo mal que te trato.- dijo con una sonrisa traviesa la chica- además me muero por ver la cara de todos ellos cuando entremos juntos y se den cuenta quien es mi compañero de aventuras.-
-Definitivamente soy una mala influencia para ti- dijo el muchacho antes de besarla una última vez antes de comenzar a vestirse. La muchacha hiso lo mismo.
Tomados de la mano llegaron hasta la sala común.
-Segura?- dijo James en la puerta.
- Segurísima- le respondió ella con una sonrisa antes de besarlo. Lo tomó de la mano, dijo la contraseña y entro riendo con el muchacho ante la atenta mirada de todos sus amigos que no sabían cómo reaccionar ante lo que veían.
-Remus creo que sigo dormido- dijo Sirius atónito.
Lyli y James echaron a reír a carcajadas ante el asombro de todos. Seguían tomados de la mano y estaban seguros de que jamás se soltarían, ni en esta vida ni en la próxima.

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